Posts Tagged ‘Sanidad Pública’

El gobierno regional aumentó su gasto en un 9%

Viernes, octubre 22nd, 2010

Veamos, la nuestra es una de las tres regiones que menos invierte en educación, una de las tres regiones que menos invierte en sanidad.

El gobierno de nuestra región bloquea la total aplicación de la ley de dependencia. Porque sí. Nuestros nuevos hospitales fantasma tienen plantas enteras cerradas, al igual que las residencias geriátricas públicas, que combinan habitaciones candadas con insufribles lista de espera.

Apenas se conceden becas autonómicas para los estudiantes madrileños y la universidad atraviesa una situación muy delicada, casi extrema, como la que llevó a suspender los pagos el curso pasado. En formación no universitaria, este año contamos con 2.500 profesores menos (pese al aumento del número de alumnos) y con una reducción a la mitad de las partidas destinadas a la formación continua y la formación del profesorado. También se eliminan orientadores.

Se han congelado los presupuestos destinados a la consejería de Empleo y Mujer, han disminuido las indemnizaciones por jubiliación anticipada y la política de vivienda pública es una gran mentira.

Las inversiones en infraestructuras descendieron en un 31% y se ha predicado mucho la austeridad… entonces… ¿por qué el “austero” (chapucero) gobierno regional ha aumentado un 9% su gasto en 2009? ¿Por qué? ¿en qué?

Los madrileños estamos esperando las explicaciones.

Aguirre contra los sindicatos

Lunes, septiembre 13th, 2010

Mañana tendrá lugar la primera jornada del último debate sobre el estado de la Región  de la legislatura, que dará comienzo al curso político en Madrid.

El estado -real- de la región, a pesar de algún informe pagado por la Comunidad de Madrid y convenientemente sacado de la chistera en los días previos a la confrontación parlamentaria, corresponde al desgobierno, la privatización y el deterioro de los servicios públicos, a una región en la que se invierte más en educación privada que en la pública, al avance de los negocios de unos cuantos frente al retroceso de la calidad en el disfrute de los derechos de todos, al abandono de las políticas sociales y de la inversión en Universidad y en muchas otras parcelas de capital importancia . El paro (que ha crecido más que la media nacional) también es un problema lacerante, especialmente para los jóvenes de la región.

Frente a este panorama: la complacencia del referido informe del CES -organismo que depende de la Comunidad- y las palmaditas en la espalda entre Beteta y Aguirre. Frente a este panorama… cabría esperar medidas económicas y anuncios importantes sobre el plan a seguir, sobre todo de cara al debate más importante del año en la Asamblea Regional. Pues parece que no.

De momento, según leemos hoy en la prensa amiga, la propuesta estrella de Aguirre para este Debate y para sacar a esta región de la situación en la que se encuentra, en buena medida  por el gobierno neoliberal y la desaforada política inmobiliaria especulativa de Esperanza Aguirre, consiste en una reducción del número de liberados sindicales.

La relación de Aguirre con la demagogia apunta a la sinonimia, cada vez es más estrecha.

Experta en desviar la atención, en manejar la agenda política y en emprender causas generales, Aguirre parece responsabilizar a los sindicalistas de la situación económica por la que atraviesa la Comunidad de Madrid y los sitúa en el centro del debate olvidándose de los principales problemas de los madrileños.  El problema no es lo que “cuesten” los sindicalistas (la seña Aguirre gasta mucho más en publicidad institucional y en autobombo, descontando del cálculo a Telemadrid). El problema es lo que representan.

Los muy criticados, los muy denostados sindicalistas son los primeros en dar la cara al lado de los ciudadanos por la calidad de los servicios públicos y por los derechos sociales. Y hago esta defensa del sindicalismo semanas antes de que las dos centrales mayoritarias convoquen una huelga general contra mi partido. Porque sé de la importancia de los sindicatos y porque sé que sin ellos, sin una lucha más que centenaria y muchas veces teñida de sangre, de cárcel o exilio, nuestra Comunidad y nuestro país se asemejarían mucho a la jungla distópica que pretende el neoliberalismo.

Tomar partido

Lunes, agosto 30th, 2010

Como os dije, este blog volvería con el nuevo mes. Dos días antes de lo previsto, tengo que hablar de la que ha sido la noticia política del verano: las primarias en el socialismo madrileño.

Y como militante de base -que participará con su voto en dichas primarias- he de tomar partido por el candidato que bajo mi punto de vista cuenta con mayores posibilidades de arrebatar  a Esperanza Aguirre el poder omnímodo con el que cuenta en la Asamblea y en el Gobierno de Madrid.

Hay que posicionarse, todo el mundo lo está haciendo o lo hará próximamente.

Tiempo ha tomé partido en favor de las elecciones primarias. Sí, cuando la estatutaria palabra era sinónimo de “deslealtad”, de “pretender romper el partido”, así lo llamaron algunos de los portavoces oficiosos del “aparato madrileño” en blogs y en redes sociales…

Di la cara por las primarias porque la cosa no tiraba, porque la mecha no terminaba de encenderse, porque en la comunidad autónoma de la corrupción, el Gurtel, la privatización de los servicios públicos, la caspa y la prepotencia… la opción política progresista, la única capaz de ser alternativa de gobierno, no terminaba de despuntar y su representante más visible -Tomás Gómez- no era conocido ni bien valorado por los madrileños ni, gran preocupación, por los propios simpatizantes socialistas.

Así hablaban las primeras encuestas, las que ponían negro sobre blanco un problema que para muchos comenzaba a ser demasiado evidente. Evidente porque la inquietud, porque la orfandad de un liderazgo político y social de las fuerzas de oposición en torno a Gómez, era compartida y nos era transmitida por compañeros de estudios, amistades y simpatizantes progresistas… Tomás Gómez no parecía capaz de arrebatar el poder a una presidenta asediada por los escándalos y por las ya visibles consecuencias de su irresponsable gestión de lo público.

Luego vinieron otras encuestas, mucho más recientes y concretas: las que situaban a Trinidad Jiménez en unos índices de conocimiento y valoración muy superiores a los de Tomás Gómez.

Digamos que desde Ferraz repararon en aquello que veníamos advirtiendo desde hacía tiempo algunos humildes militantes del socialismo madrileño: la mecha parecía mojada, así no íbamos a ganar. Pidieron a Tomás que se hiciera a un lado y dejara paso a alguien con más posibilidades, se negó y “forzó” el estatutario proceso de primarias. Estaba en su derecho, ahora todos los militantes socialistas de Madrid tienen, tenemos, la palabra. Y “los aparatos” que en términos mediáticos parecen enfrentarse, deben mantener su neutralidad en el proceso. Solo los socialistas de la región deben hacer oir su voz pensando en lo mejor para el partido y para los ciudadanos de nuestra región.

Y así es como debería ser siempre, por cierto, para cumplir más fielmente con el precepto constitucional que ordena el funcionamiento democrático de los partidos políticos como expresión misma del pluralismo y de la vida en los valores de la democracia.

Pensando pues en lo mejor para mi partido, que es tener opciones serias de alcanzar el gobierno de esta región, que es tener un candidato pujante, competitivo, conocido y respaldado por la ciudadanía, y pensando en lo mejor para nuestra región, que pasa por un cambio urgente de gobierno, de métodos y de formas de gobernar y gestionar lo público, mi apuesta es: Trinidad Jiménez.

Espero que el proceso se desarrolle con el debido respeto y sin hacer caso de las maledicentes puyas de la derecha, de los tesoreros de la cultura del dedazo, de los que conocen las primarias y la democracia interna solo de oídas. Tampoco hay que olvidar que el día siguiente de la votación todos seguiremos militando en este partido, gane quien gane, y que entonces continuaremos trabajando por Madrid y para Madrid.

Tanta paz lleves como privatización dejas

Jueves, marzo 18th, 2010

Se va Juan José Güemes: el peor consejero de sanidad que ha tenido nuestra Comunidad con permiso del señor Lamela, ese McCarthy que buscaba y “encontró” brujas en Leganés.

Si su predecesor abrió la lamentable espita del acoso a la sanidad pública, Güemes, en los tres años que ha estado al frente de la consejería, ha continuado e intensificado esa labor llevando a la salud madrileña a una situación inédita.

¿Cuál es el balance de estos tres años? ¿qué nos deja el ex-consejero Güemes?

Empecemos por decir que  nuestro amigo abandona el gobierno de la comunidad española que menos invierte en sanidad, una comunidad cuya sanidad se encuentra entre las tres peores del país y es   la peor valorada por los usuarios.

Que bajo su mandato se ha aprobado una ley que desregula y anarquiza el sistema de los centros sanitarios de referencia, estableciéndose un solo area sanitaria para más de seis millones de ciudadanos (contra lo dispuesto en la ley de bases estatal).

Que siendo consejero el señor Güemes, se han celebrado sesiones de despiece y subasta de servicios a favor de las empresas en el madrileño Hotel Ritz con un sugerente e ineludible reclamo: “aproveche las oportunidades de negocio para su empresa”.

Que las listas de espera no han dejado de crecer hasta niveles insoportables a pesar de la promesa de los 30 días hecha por Aguirre y su gobierno.

Que también se ha dado comienzo a la privatización de los centros de atención primaria y de los laboratorios de especialidades.

Que deja una sanidad deficitaria en cuanto al número de profesionales, lo que ha ocasionado una merma en la calidad de la asistencia y en el rendimiento de los profesionales.

Que se han construido un puñado de caros hospitales cedidos a la gestión y a la contratación privada para ofrecer un servicio que no llega ni a la mitad de sus posibilidades.

En definitiva, que Güemes deja una sanidad peor, pero también unos bolsillos más llenos: los de Capio, Ribera Salud, Sanitas y compañía.

El ex-consejero también deja un estilo propio. Y no me refiero a su lacado peinado, sino a ese estilo chulesco que tan bien supo copiar de su lideresa. Ese estilo, esa actitud barriobajera que les llevó a enfrentarse  con un grupo de trabajadores de un hospital entre risas y dentelladas a sendos chicles. O ese estilo irrepetible con el que anatemizaba a los sindicatos, verdaderos responsables del estado de la sanidad madrileña.

El balance de la gestión de este hombre que hoy se ha reído de nosotros hablando de su “vocación de servicio público” será muy positivo para aquellos que se han visto privilegiados por este ¿imparable? proceso de privatización. Los madrileños, los ciudadanos de a pie, no podemos ser tan benevolos en ese balance.

Se nos va Güemes a la empresa privada. El consejero que comenzó a llamar “clientes” a los usuarios, desembarca en la empresa privada, donde sin duda será recibido como merece. Han sido muchos los servicios prestados durante tres años.

Tanta paz lleves como privatización dejas, Juanjo.

La Justicia da la razón al doctor Luis Montes

Miércoles, febrero 17th, 2010

El calvario del doctor Luis Montes y su equipo comenzó en 2005 a raíz de una denuncia anónima a la que dieron cuerda  todos los altavoces  de la carcundia política, religiosa y mediática.

El Mundo, ABC, La Razón, TeleMadrid, la COPE, la Presidenta regional y su entonces consejero de Sanidad, todos ellos llamaron asesinos a los médicos del servicio de cuidados paliativos del Hospital Severo Ochoa. Todos deberían pagar por sus injuriosas declaraciones, todos deberían pagar por haber truncado la carrera profesional de muchas personas comprometidas con su trabajo, con su Hospital y con sus pacientes.

No hubo mala-praxis médica, no hubo nada fuera de lo normal, nada en contra de la voluntad expresa de los pacientes y de los familiares (más bien todo lo contrario).

La mala práxis fue política, fue la de este gobierno regional empeñado en meter curas en hospitales y en colarnos la moralina de los clavos y las cruces hasta en la sopa. Un gobierno regional que trató de desacreditar la sanidad pública por medio de sus profesionales, comparándolos -sin pruebas, con mentiras y a raíz de una denuncia anónima- con matarifes sin estómago.

La Justicia pone en su sitio -en el de los calumniadores, en el de los difamadores y el de los pésimos profesionales- a Jimenez Losantos, Isabel Sansebastian y López Schlichting.

¿Y qué hay de Aguirre? Ni ha pedido ni pedirá perdón. Ese no es su estilo. Expulsó a un grupo de médicos molestos (sorprende, o en realidad no, que algunos de ellos fueran sindicalistas y personas políticamente comprometidas con la buena marcha de los servicios públicos madrileños) para meter a sus dóciles afines, aunque estos sustitutos fueran -médicamente- menos válidos. Ese sí es su estilo, el del todo vale, el del abuso de poder, el de la arbitrariedad.

La polémica del Severo Ochoa viene de tiempo atrás, por ello os recomiendo el visionado de este video (dividido en seis partes) para recordar detalladamente lo que sucedió en aquel hospital de Leganés, para poder imaginar la situación de esos médicos represaliados y apartados de su empleo por razones políticas.

Madrileño, vote Capio

Jueves, febrero 11th, 2010

Periódicamente votamos en las elecciones para elegir a nuestros representantes democráticos. Estos, con la legitimidad de las urnas y según la lógica de las mayorías invisten a un equipo de gobierno para que gestione el interés público buscando el bien de la mayoría.

Hay un ministerio o una consejería encargada de cada una de las areas temáticas en que se divide el gobierno. Así, en el caso de las comunidades, existe una consejería de sanidad en aquellos territorios que libremente hayan decidido asumir la competencia en dicha materia para desarrollarla y prestar un servicio a sus ciudadanos.

Todo normal, todo bien: la gente elige democráticamente y paga a unos políticos para que, entre otras cosas, gestionen los servicios públicos que funcionan gracias a los impuestos de todos. Y a esto se le llama democracia y a todos nos gusta y todos la valoramos porque es algo que costó mucho conseguir en este bendito país.

Sin embargo hay otras cosas que a algunos -sobre todo a los sindicalistas piqueteros y a sujetos de similar ralea- no nos hace mucha gracia.

Por ejemplo, no nos gusta que multinacionales relacionadas turbiamente con nuestra presidenta lleguen a gestionar nuestra salud proporcionándonos un servicio más caro y de peor calidad (menos eficaz y menos eficiente) sin pasar por el farragoso “trámite” de las elecciones.

No nos gusta la mercadocracia, (y menos en lo que atañe al derecho fundamental a la salud) sí la democracia. Al menos se nos debería decir a las claras lo que se pretende, que se diga que el cometido de este gobierno es el de destrozar los servicios públicos, es el de saturar y anarquizar el sistema sanitario (area única) y es despiezar nuestros derechos subastándolos al mejor postor.

Así al menos la gente sabría lo que vota. Y es que votando al PP gana, embolsa y gestiona Capio, la empresa multinacional que ya controla varios hospitales de la Comunidad de Madrid y que también extenderá su poder al nuevo Hospital-gana-elecciones de Móstoles.

La salud de cada vez más madrileños depende de como cotice en bolsa una empresa multinacional… en eso consiste el mercadocentrismo que sitúa el interés privado sobre el público, esa es la mercadocracia que amenaza nuestra democracia, que margina a la política.

Así que ya sabe usted, madrileñito de a pie, cuando le convoquen a las urnas en 2011 vote usted al PP ese partido de la eficacia y las cosas bien hechas que nos promete una sanidad más cara y de peor calidad, que siembra la región de hospitales-cartel (a inaugurar 15 días antes de la cita electoral) pero sin personal, sin especialistas, sin camas, con alas y pasillos cerrados por falta de presupuesto.

Vote al PP, vote a Capio…