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A 31 años de la Constitución española, reforma.

Domingo, diciembre 6th, 2009

Hoy se cumplen treinta y un años de la aprobación de la Constitución Española. Es de justicia reconocer que, en perspectiva, esta es la constitución que más estabilidad ha traído al pueblo español y bajo la cual se han desarrollado distintos aspectos de nuestra vida política.

Dicho esto -que creo, es reconocido por casi todos- comienza a hablarse de reforma. Según EL PAÍS, el 84% de los españoles estaría a favor de una reforma. Esto no significa que un 84% de los ciudadanos considere que el texto es “malo” lo que quiere decir es que, más de tres décadas después y en un clima político diametralmente opuesto al de entonces, determinados asuntos necesitan una relectura.

La transición no fue un inmaculado camino de rosas como se nos ha dicho en muchas ocasiones. En la transición había terrorismos, había un ejército levantisco que amenazaba con cercenar el proceso, había una España temerosa en la circulaba con profusión la frase “esto acaba como en el 36″. Había una España en la que aún estaban frescos en la memoria la última ejecución franquista o los terribles sucesos de Vitoria, una España en la que recordar no convenía, en la que la Amnistía se confundía con la amnesia. Cuarenta años sin votar -sin oír hablar de partidos, sindicatos, votos, sin periódicos libres- dejaron en España una cultura política mutilada que despegó a los ciudadanos del proceso de transición, principalmente dirigido desde arriba. Una España que ni siquiera se planteó el hecho de romper con el último legado del franquismo: la jefatura del Estado impuesta en la figura del nieto del monarca que el pueblo expulsó a base de urnas. En este contexto, sólo se pudo llegar a un acuerdo de mínimos. Muchas renuncias por parte de una parte.

El resultado fue una constitución que dejó muchos cabos sueltos, que sin duda sirvió para sacar a España de su oscuro agujero, pero que tuvo la ambigüedad como principal fórmula para el consenso.

Puede decirse que en la actualidad, la realidad española ha superado a la Carta Magna en algunas cuestiones. Entre otras cosas, convendría revisar la cuestión territorial (apenas esbozada como una posibilidad en la Constitución), reconfigurar el Senado y tratar de cerrar el mapa competencial. En mi opinión habría también que revisar las privilegiadas relaciones entre la Iglesia y el Estado y los tratados contraídos hace décadas entre el último estado teocrático de Europa y nuestro estado democrático. También hemos alcanzado la madurez democrática suficiente como para decidir sobre el carácter democrático o privado de la jefatura del Estado. La ley electoral, manifiestamente injusta para partidos como Izquierda Unida, también habría de ser objeto de una reforma.

Cambiando lo que deba ser cambiado, España tiene derecho a dotarse, esta vez sin injerencias antidemocráticas y sin espadas de Damócles, de un texto adaptado a sus necesidades y realidades actuales. Es bueno que se abra el debate sobre el futuro de la Carta Magna y que caigan los tabúes, porque “ningún texto es sagrado”, como ha recordado hoy-por cierto- el primer lehendakari que conmemorar la Constitución que precisamente consagra y constituye, junto al estatuto vasco, el autogobierno de su comunidad autónoma…

Padre, ¿de dónde vienen los reyes?

Miércoles, julio 22nd, 2009
Dicen que es complicado explicarle a un niño de donde vienen los bebés. Creo que es más complicado y farragoso explicar a una mente inocente de donde vienen los monarcas que nos adornan o molestan (según las opiniones).
Según Thomas Paine, los monarcas, no pueden proceder de otro origen que los de la violencia, la conquista y/o la usurpación.

De este modo, ningún lustroso monarca (ni ningún cortesano adulador) podría someter a su brillante monarquía a un examen de siglos que nos retrotrajera hasta su mismo origen, manteniendo intacto su lustre tras la prueba.
En ese origen siempre encontraríamos a un bandido con más secuaces, más fuerza bruta y más ansia de poder que los bandidos circundantes.
El bandido que consigue erigirse sobre el resto de pillos, los somete a un régimen de vasallaje como señor y rey.
Desde esta posición y apoyado de súbito en la voluntad de “dios” establece que su poder es y será heredable en la figura de su primogénito por los siglos de los siglos. Eso es el feudalismo, a grandes rasgos.

Y en esta dinámica, ¿donde queda el pueblo? reducido a la categoría de ganado heredable.

La destreza de un hombre al piano o con las matemáticas no es heredable ni transferible a la generación subsiguiente, ¿como puede ser, pues, entendible la herencia del poder, del honor o de la dignidad de ostentar la jefatura del Estado? No lo es desde el punto de vista racional.

La sucesión hereditaria requiere del hombre un ejercicio de fe. Dado que la razón no puede concebir tamaño artificio, requiere de la ignorancia o la aquiescencia callada de los Hombres para perpetuarse.
Esa ignorancia impuesta y predominante en la oscuridad de los tiempos, se vio sustituida por Las Luces, la Ilustración y en ese contexto no pocos pueblos dijeron “basta” y se dieron a sí mismos formas de gobierno más dignas, con la soberanía residente sólo en la Nación y luego en el Pueblo.

Otros países, como el nuestro, como las llamadas monarquías constitucionales, se fueron desprendiendo de sus elementos monárquicos (el poder de uno) para convertirse unos antes, otros después, en repúblicas de facto.

Repúblicas adornadas (molestadas) aún hoy, por los vestigios de la superstición, por los privilegios y las prebendas heredables, por la aristocracia, por los resultados humillantes de la violencia, la conquista y la usurpación mencionadas ut supra.
Elementos superfluos, totalmente prescindibles en aras del bien común y que además cuestan al erario no pocos millones por año, millones que se entregan a un caballero y acompañantes, cuyo único trabajo consiste en recibirlos y gastarlos.

Padre, ¿Y de donde le viene a Juan Carlos I la dignidad de rey?. De Julio de 1936, de abril de 1939 y de julio (22) de 1969. Como no podía ser de otro modo: de la violencia, de la usurpación y los nudos “atados y bien atados” respectivamente.

Si cualquier monárquico es incapaz de justificar la Corona en otras fuentes distintas a esas, igualmente complicado sería el justificar, no ya a través de los siglos si no de las décadas (cuatro se cumplen hoy) la existencia de una jefatura del estado no electa e impuesta por designación por obra y gracia de un dictador tiránico en la recta final de su vida.

¿Cómo justificar en el siglo XXI una jefatura de Estado no electiva? ¿Cómo hacerlo, sin obviar el dedo odioso que nos la remarcó sin renuencia posible como el camino a seguir?

Podría hacerse, me adelanto, en base a la Constitución de 1978. Un texto constitucional que una generación entera no ha votado -yo lo comparto en su práctica totalidad, salvo en sus pasajes medievalistas (Título II)- y que nos trajo un rey “de regalo” sin posibilidad de dejar en el kiosco el accesorio suplemento. Una Constitución, que por cierto, el rey no pudo jurar para no cometer el delito de perjurio (al haber jurado obediencia a los pilares del régimen franquista)

También podría buscarse la llamada “legitimidad de los resultados”. Hay cortesanos que atribuyen los consensos, los avances y los triunfos de España en las últimas décadas (sobre todo durante la transición) a la ineluctable, vital y precisa actuación del ciudadano Juan Carlos de Borbón, reduciendonos a los demás y en especial a todos los luchadores por la democracia en España -en muchas ocasiones mártires como los abogados de Atocha- nuevamente, a la condición de cabezas de ganado.

Ese camino espinoso (que no de rosas) de la transición fue un camino en el que nada nos fue dado y en el que todo debió ser peleado. El rey no es un superheroe, la España de las últimas décadas la han hecho sus ciudadanos con sus esfuerzos, aciertos y errores. Hay que desmitificar para que la Razón comience a actuar. Y hay que cuestionar los dogmas escritos por los cortesanos y cronistas oficiales a los que solo les falta pintar la capa roja para convertir a un mortal en Superman.

Dicen que la Razón sigue un ritmo imparable y tiene un horizonte ineludible. Usándola y reflexionando quizás acertemos, otra vez peleando, a encontrar un camino de democracia mejorada, de democracia más perfecta, sin lastres del pasado. Cuando nos preguntemos de donde vienen los reyes. Y respondamos. Y deduzcamos que no ha lugar para una figura irresponsable ante la ley, que no ha lugar para los privilegios de cuna, para la existencia de unos derechos extraños a los derechos del común de los ciudadanos, que no ha lugar para la irracional sucesión monárquica.

"Explico algunas cosas". Pablo Neruda

Viernes, julio 17th, 2009
Preguntaréis: Y dónde están las lilas?
Y la metafísica cubierta de amapolas?
Y la lluvia que a menudo golpeaba
sus palabras llenándolas
de agujeros y pájaros?

Os voy a contar todo lo que me pasa.

Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.

Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.
Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos.
Raúl, te acuerdas?
Te acuerdas, Rafael?
Federico, te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de junio ahogaba flores en tu boca?
Hermano, hermano!

Todo
eran grandes voces, sal de mercaderías,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua
como un tintero pálido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
pescados hacinados,
contextura de techos con sol frío en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos hasta el mar.

Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.

Chacales que el chacal rechazaría,
piedras que el cardo seco mordería escupiendo,
víboras que las víboras odiaran!

Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!

Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.

Preguntaréis por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?

Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles.

Hoy, 17 de Julio, se cumplen 73 años del inicio del criminal golpe perpetrado contra España

En memoria de los que dieron su vida en España y por España (y por el porvenir del mundo). A esos hombres y mujeres que murieron peleando en la primera batalla de la Segunda Guerra Mundial. En memoria de quienes lucharon y perdieron sin dejar de luchar frente al monstruo fascista. A los hombres y mujeres que vinieron de fuera en defensa de la democracia y de la civilización humana. A los que tuvieron que marcharse, a quienes sufrieron cuarenta años de pesadillas y tinieblas. A los poetas silenciados, a los trabajadores de sueños frustrados, a los campesinos que continuaron sin tierra, a los maestros que dejaron de educar, a las mujeres de nuevo sometidas, a los intelectuales castrados, a la libertad truncada.

Reivindicando los valores de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Exigiendo Verdad, Reparación y Justicia para quienes yacen todavía por decenas de miles en cunetas y zanjas bajo la tierra de nuestro país. A los abuelos de la Democracia…

un sonoro

¡VIVA LA REPÚBLICA ESPAÑOLA!

1939-2009, 70 años de impunidad

Jueves, julio 16th, 2009

Esta tarde se celebra en el Ateneo de Madrid un acto que lleva por título un significativo “1939-2009, 70 años de impunidad”.

Como ustedes saben, 1939 fue el año en que terminó la contienda bélica mantenida entre los defensores del régimen legítimo y los seguidores de la facción levantisca que “iluminada” por “dios” y apoyada desde el suelo por sus temporales representates, se lanzaron a defender con la bayoneta, la muerte, la aviación nazi y los tanques fascistas italianos aquello que se les había negado en las urnas unos meses antes.

España votó a la izquierda republicana, pero los obispos que bendijeron el golpe, los industriales que lo financiaron, los militares reaccionarios, los terratenientes y la derecha antidemocrática no vieron con buenos ojos aquella libertad que se tomaba “su” España, la España que, convertida en parcela, les había pertenecido en propiedad privada desde tiempos inmemoriales.

En 1939 acabó la guerra pero no llegó la paz. Llegó “la victoria” tal y como afirmó el dictador. Una “victoria” que lo fue sólo para quienes habían promovido el golpe, para quienes, a costa de un millón y medio de españoles y a costa de un país destruido construyeron un régimen a su medida y en su provecho. Con olor a incienso y con ruido de himnos militares.

En 2009, España es el país europeo que más muertos tiene sin identificar (y el segundo del mundo). Tenemos ese triste record. Rascamos un poco en la tierra y nos encontramos con nuestro “pasado”. Un “pasado” que, a menos que se aborde desde el presente, nunca se convertirá en un verdadero pretérito. Siempre habrá heridas abiertas, mientras halla una fosa cerrada, anónima, sepultada bajo paladas de olvido y deshonra. No se puede pasar página sin leerla.

Nadie debe tener miedo a la memoria histórica. Quienes lo tienen, habrían de explicar a qué viene esa aversión, esa insensible y canallesca irreverencia hacia unos compatriotas asesinados por defender el régimen que España se dio en libre y maduro ejercicio de su soberanía plena. ¿Dónde está el problema en que España pretenda hacerse justicia a sí misma y a las familias que buscan a sus familiares?

España no pudo continuar su camino por la senda democrática, no la dejaron. Años después, España vuelve a ordenarse según los principios del Estado de Derecho, y en este, la ley es la ley y atañe a todos los ciudadanos (y administraciones públicas) por igual. La ley de Memoria Histórica tiene que aplicarse hasta su última coma en este país.
La legislación debe cumplirse en esta materia, sin excepciones ni pasos atrás, sin recortes y sin concesiones a aquella minoría que quieren, ellos sabrán porqué, que los crímenes del franquismo queden olvidados y fuera del recuerdo colectivo de las generaciones vivas de nuestro país.

“1939-2009: 70 AÑOS DE IMPUNIDAD”
Jueves 16 de Julio de 2009
Lugar: Salón de actos del Ateneo de Madrid
Hora: 19:30

El sentido y la significación de España a través del Quijote

Jueves, abril 23rd, 2009
Hoy se celebra el día Internacional del Libro para conmemorar el aniversario del fallecimiento de dos de los genios universales de las letras: Don Miguel de Cervantes y el inglés William Shakespeare.
Quiero compartir con vosotros, precisamente en este día, un breve fragmento de una conferencia pronunciada por Fernando de los Ríos y que lleva por título, ni más ni menos, que “El sentido y la significación de España”.

Un bellísimo alegato cargado de patriotismo (tal y como muchos lo entendemos), de sentimiento y de racionalidad ilustrada en el que uno de los intelectuales más brillantes de nuestra Historia reciente equipara la figura desgarbada y maltrecha del Quijote -ese soñador, ese aventurero- con el perfil de su querida España.

Un texto, que leído en su conjunto enardece y conmueve mucho más que veinte mil peroratas a cargo de veinte mil uniformados salvapatrias con sus veinte mil banderas e infinitamente más que veinte mil desfiles-coñazo.

Fernando de los Ríos y la generación intelectual de los Azaña, los Ortega, los Lorca, los Machado, fueron reencarnaciones quijotescas plenas y emotivas.
En concreto, el socialista malagueño vivía enamorado de un imposible, como lo estuvo el caballero andante. Levantar culturalmente e instruir a una nación analfabeta y rural, llevar a cabo un plan de ingente construcción de centros educativos, investir al maestro de ese halo de respeto, de venerabilidad, de esa condición de matrona en el parto de una España nueva, de una generación de españoles educados por y para la libertad.

Y es cierto que España fue apaleada, manteada y vejada, es verdad que ese ¿imposible? soñado terminó estrellándose trágicamente, saltando en mil pedazos contra un sino poderoso. Los molinos, esta vez, sí que eran gigantes, pesados gigantes de artillería y aviación alemana, de voluntarios italianos, de boinas carlistas, de brazos fascistas y de meapilas bendicientes. Gigantes en mitad del camino, cortándolo, confirmando el carácter trágico de nuestra Historia.

Nosotros caminamos por la vida buscando siempre un imposible. Por eso el símbolo de nuestro espíritu es Don Quijote, porque buscaba también la Justicia absoluta; no quería que quedaran entuertos sin enderezar; no quería que prevaleciese la sinrazón sobre la razón, la injusticia sobre la justicia; iba en busca de una justicia absoluta.

Le apedrearon, salió maltrecho, pero quedó vivo su símbolo. Por eso él dijo, con frase maravillosa y doliente, a Sancho: “¡Ay! Sancho, yo nací para vivir muriendo”.
Vivir muriendo porque de continuo podía comprobar que su aspiración suma, convertir el sueño en realidad, era un imposible.

Todos nosotros tenemos siempre el rasgo de estar cometiendo lo imposible. Por eso sostengo que España es el genio de la fatalidad. El genio enamorado de un imposible. Y gracias o por virtud de ese imposible, España cae constantemente en posiciones dramáticas y en situaciones trágicas

Conferencia pronunciada en Méjico durante el exilio, en el Círculo Socialista Pablo Iglesias un 17 de enero de 1945.

Feliz día del libro, de la cultura y la reflexión

España. siglo XXI…

Martes, abril 14th, 2009
La realeza, una rareza. La regalía, una anomalía. La existencia de cargos públicos privatizados, una contradicción. Un general firmando y validando todas nuestras leyes, una regresión. Un ciudadano irresponsable, superior a nosotros y superior a la ley, un vicio feudal. Un jefe del Estado designado por un déspota, una incompresible paradoja. El ejército, sometido a una persona que no se somete a las leyes del Estado, algo anormal. Que nos consideren menores de edad, inmaduros e incapaces de gobernarnos sin la tutela y la salvaguardia monárquica, una falta de respeto al pueblo. Que la sangre del ciudadano Borbón, valga más que la del ciudadano Martinez o el ciudadano García, algo injustificable desde el punto de vista racional. Destinar 10 M de Euros anuales al gracioso mantenimiento de esa familia en la actual situación económica, algo antipatriotico.

La REPÚBLICA… un requisito ético para la España de hoy.