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Conferencia de Carlos Braverman en el Ateneo de Madrid sobre situación geopolítica de Oriente Medio

Miércoles, septiembre 30th, 2009
El próximo jueves, día 1 de octubre de 2009, a las 17:00 horas, el presidente del Instituto Campos Abiertos y político israelí Carlos Braverman, ofrecerá una conferencia sobre la situación de conflicto que atraviesa Oriente Próximo, en el Salón de Actos del Ateneo de Madrid.
Carlos Braverman es miembro del Meretz-מרץ, de la Internacional Socialista y de la Asociación de Derechos Civiles de Israel; y se encuentra de visita en España, potenciando la actividad del Instituto Campos Abiertos, dedicado a la defensa de la democracia, la pacífica convivencia entre culturas y el estrechamiento de lazos entre civilizaciones, a través del conocimiento recíproco.

‘El Instituto Campos Abiertos tiene como pilares fundamentales la investigación político, el altermundialismo y los proceso de desarrollo intercultural mutuamente justos’ según indicó el Director del Instituto Campos Abiertos en Europa y sociólogo Farid Othman-Bentria Ramos.

El acto será presentado por Jaume d’Urgell, en nombre de la Agrupación de Retórica y Elocuencia, y representación del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid.

Ateneo de Madrid: Calle Prado 21.
(entrada libre y gratuita)

España en Afganistán

Lunes, septiembre 7th, 2009
Respondiendo a la pregunta “¿Qué hacemos en Afganistán?” formulada por mi amigo Julio Castillo en Progreso 21 diré que lo que allí hacemos, básicamente, es lo que debieron hacer las potencias democráticas internacionales en el año 1936 para impedir que otros iluminados armados -al estilo talibán pero de nacionalidad española y exaltando otra religión- sustituyeran el poder político civil entonces vigente para sustituirlo por otro.
Como en la España del 36, el nuevo-viejo orden por el que pugnan los talibanes es de la alfa a la omega un sistema violador de los derechos humanos,un régimen violento, totalitario, intransigente y reaccionario.

Las potencias democráticas no ayudaron a España, como saben, y seguramente por eso ganaron nuestros talibanes, nuestros teócratas, nuestro sanguinario dictador.

Eso es lo que básicamente hacemos en Afganistán bajo la bandera de las Naciones Unidas: reforzar unas instituciones civiles resquebrajadas por la violencia y la imposición. Eso además de intentar impedir la fundación de un Estado-sede y base de entrenamiento de la que partan alegremente esos ciegos “combatientes” llamados a inmolarse en nuestros trenes de Cercanías.

A quienes dicen que las intervenciones de Iraq y Afganistán son la misma cosa (grupo entre los que se encuentra, curiosamente, Mariano Rajoy), hay que contestarles con la objetividad que otorgan los datos.

La primera y más obvia diferencia entre ambos casos se encuentra en el derecho internacional: la ONU declaró ilegal la guerra de Iraq (por boca de su entonces secretario general) por estar fundada en notorias mentiras que solo secundaron unos pocos de los polluelos de los halcones que anidaban en el pentágono y en la Casa Blanca.

Por ello, nuestro presidente Zapatero al llegar al gobierno sacó de allí a nuestras tropas. Para justificar la invasión de Iraq se presentaron “pruebas” consistentes en una fotografía aérea pasada por photoshop para demostrar lo de las armas de destrucción masiva y una feble vinculación entre el terrorismo islámico y el gobierno del laico Sadam.

En Iraq no existía el terrorismo que sí existía y existe en Afganistán. El terrorismo fue llevado a Iraq por la propia invasión, en forma de insurgencia y resistencia contra al invasor y nutrida por islamistas de todo oriente medio.

En Afganistán sí existía con anterioridad a la intervención militar ese terrorismo extremadamente violento que ensangrentaba y dividía al país. Un país que, se demostró en 2001, era una cantera de terrorismo internacional ante la que el asediado gobierno afgano no podía hacer nada estando mermada su capacidad de acción sobre amplias zonas del país controladas por los talibanes, o lo que es lo mismo: puestas bajo la implacable e inapelable sharia.

Otra diferencia importante: el papel de nuestro país en el conflicto. Zapatero se llevó las tropas españolas participantes en esa guerra calificada de “ilegal” y “contraria al derecho internacional” porque la Organización de las Naciones Unidas no dio su beneplácito a aquella intervención, al considerarla injustificada y motivada por motivos económicos.

Bien es cierto que la primera misión española a Afganistán se envió bajo el anterior gobierno, pero no es menos cierto que Zapatero, nada más llegar al poder estableció que ningún soldado español saldría del país sin la aprobación democrática del Parlamento de la Nación. Y así fue. Zapatero ha sometido al escrutinio de la soberanía representada en las cámaras el envío de efectivos militares a Afganistán. Y cuando no reciba el apoyo de las cámaras, sencillamente, dejarán de enviarse. Así funcionan las mayorías en democracia.

Nuestros soldados se encuandran en la misión ISAF (no están ya enmarcados en la operación “Libertad Duradera” de la que España se retiró, según la propia página web del Ministerio de Defensa, en Julio de 2004). Su misión allí es la de entrenar, asistir, dar cobertura militar, escoltar y ayudar a las fuerzas de seguridad afganas en su lucha contra aquellos que pretenden implantar su propia ley en el país, contra aquellos que iniciaron la guerra desde las montañas y las aldeas mucho antes de que un solo soldado extranjero pisara aquel país asiático.

Esa labor del ejército profesional español en Afganistán se desarrolla junto a otros 37 países tales como Noruega, Suecia, Alemania, Países Bajos, Turquía, Estados Unidos, Italia o Canadá.

Se ha reabierto el debate sobre el papel de nuestras tropas a raíz de un ataque (en una región sin contingente español) y que tuvo como resultado la siempre lamentable muerte de varios civiles. La ministra de defensa Carme Chacón resaltó que para nuestro país es esencial evitar toda baja civil, que siempre se hace todo lo posible para eludirlas no solo por las evidentes razones humanitarias sino porque sabe que cada baja civil (trágica e injustificada) siempre suma fuerzas en el lado de los insurgentes talibanes.

En ese sentido creo que el trabajo de nuestros y nuestras militares es totalmente escrupuloso, profesional y selectivo. Es un trabajo realizado en pos de la estabilidad, la democracia y los derechos humanos.

Medio siglo de terror

Viernes, julio 31st, 2009

ETA celebra su cincuenta aniversario haciendo lo único que sabe: matando. Dos atentados en cuarenta y ocho horas pretenden trasladar a los ciudadanos un mensaje falso de fortaleza.

Lo cierto es que la banda llega al medio siglo de existencia arrinconada por la práctica totalidad de la sociedad vasca, internacionalmente aislada, acosada como nunca por el gobierno francés y presentada como la última morralla del terrorismo continental; sin un partido político en las instituciones que dé pábulo a sus acciones criminales y con el brazo político escayolado, rebasado claramente por otras opciones independentistas y de izquierdas que condenan totalmente el uso de la violencia.
Operativamente, es evidente que ETA no está en disposición de reeditar los brutales años del plomo: los comandos y las cúpulas caen una tras otra por la fuerte presión policial y por la inexperiencia y los errores de quienes llegan a jefes terroristas siendo demasiado jóvenes para sustituir al detenido de turno.
Asimismo, la división en la banda y las disidencias, especialmente dentro del colectivo de presos, comienzan a salir a la luz, algo impensable en los mejores tiempos de la banda.

Pero si algo ha condenado a ETA a un irremisible final (a lo Grapo y no al estilo del IRA) además del hartazgo general de la sociedad vasca y española, además de la locura original de este viaje a ninguna parte, esa última puntilla digo, fue la que se clavó a sí misma la banda al romper la última tregua.
La última ocasión para alcanzar un final dialogado y una cesantía de la violencia en términos, por así decirlo “decorosos”, a falta de un adjetivo mejor.
Se dejó pasar la última oportunidad y no se pudieron evitar las ocho muertes que ya se contabilizan desde el final de la última tregua.
Y serán algunas más las que nos deparen estos canallas. Hemos de ser conscientes de ello y permanecer unidos en torno al Estado de Derecho y al trabajo de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado para minimizar los últimos chispazos de este odioso fuego, prácticamente reducido a brasas y condenado a consumirse para siempre.

ETA está abocada a su extinción desde el mismo momento en que llegara la democracia a España hace ya más de tres décadas. La democracia española no podía convivir con una tiranía dentro de sí, el pluripartidismo no podía comprenderse con ediles socialistas y populares asesinados de un tiro por la espalda, la libertad reconquistada no casaba en absoluto con la esclavitud de los chantajeados, de los secuestrados, de los amenazados, de los que tuvieron que marcharse del País Vasco.

Y es que ETA ha matado más en términos absolutos y relativos en la España democrática, en la España de las autonomías que en la España del oscuro franquismo.
Más en los momentos en que la ikurriña estaba en las instituciones que cuando se perseguía este símbolo por parte de la dictadura. Han matado más en la Euskadi del Estatuto, más en la Euskadi del autogobierno, en la Euskadi de las ikastolas y del euskera normalizado, que en los tiempos de la dictadura que decían combatir.

De eso, de combatir el franquismo, han pasado a ser uno de los últimos vestigios del antiguo régimen con los que el pueblo español se ve obligado a convivir. ETA es el principal problema del País Vasco. No son liberadores de nada ni de nadie, son sus dictadores, son los tiránicos dominadores de aquel pueblo que los aborrece y que les ha exigido de una forma cada vez más ruidosa y decidida, cada vez con menos miedo, con la palabra y en la calle ocasión tras ocasión, su definitiva desaparición.

Mi primera manifestación fue en 1997. Fui con mi familia a manifestarme contra esos malos de cariz cinematográfico, esos malos de película, inconcebibles, intangibles con apariencia irreal a los que temía desde una óptica infantil. Recuerdo que allí estuvo todo Madrid, que la ciudad entera y todas las casas se vaciaron para volcarse en una sola calle, en un solo grito. Con los años he visto fotos publicadas en prensa, en distintos medios y me he dado cuenta que ahí no estaba todo Madrid, ahí estaba toda España, toda España gritando con rabia contra el asesinato de Miguel Ángel Blanco, hijo de albañil y ama de casa, asesinado por pensar. Estuve allí, seguramente sin ser consciente del todo.

Y hoy, años después, ya consciente de que esos malos de carne putrefacta y huesos roídos matan a gente de carne y hueso, a ciudadanos de verdad, a niños como lo era yo entonces, a compañeros de partido y a las personas que velan por nuestra seguridad, iré a otra concentración. Esta será en la plaza del ayuntamiento de mi ciudad y ha sido convocada en todas las ciudades de España 24 horas después del último asesinato, para decir otra vez: ¡No a la violencia! ¡ETA no! ¡Basta ya!

Los demócratas seguimos en pie.

Atentado de ETA en Burgos

Miércoles, julio 29th, 2009
ETA ha pretendido volver a matar esta madrugada, con la nocturnidad y la cobardía que son propias de la deleznable condición ¿humana? de estos canallas. 120 personas, entre las que se encontraban 41 niños, iban a ser víctimas de los 200 kilos de explosivo que la banda terrorista había colocado bajo una casa-cuartel de Burgos. No han ocasionado muertos en su último golpe pero sí cuantiosos daños materiales y 60 heridos.
Como ha dicho el ministro de Interior, estos “asesinos salvajes y enloquecidos” buscaban un “gran atentado”, una masacre y como ha apuntado el de Justicia: “acabarán en la cárcel”.

Ese es el único camino posible para ese cadáver purulento que en estas fechas cumple ya 50 años, medio siglo de cristales rotos, de familias destrozadas, de dictadura cruel e implacable sobre aquellos que dicen querer “liberar”. Basta ya.

¿Cuanto más tiempo habrá de pasar para que echen la persiana y pongan a dormir ese odio repugnante, salvaje e inútil?

Gibraltar, cuestión de dignidad

Martes, julio 21st, 2009
Cuestión de orgullo y dignidad. Así consideran los patriotas oficiales la cuestión de la soberanía de Gibraltar.
Indignados por la visita del ministro Moratinos, se han plantado en el lado español de la verja para reclamar tras trescientos años, la soberanía española sobre la roca, los monos y los autobuses de dos plantas.

Uno, que no se deja llevar por el fútil jingoismo travestido de patriotismo, piensa que es una tontería reclamar la reversión de un tratado firmado por un monarca español hace más de trescientos años, un tratado por el cual se reconocía legalmente la soberanía de ese trozo de tierra ocupado de facto por la armada inglesa, que vino a defender los intereses de su favorito al trono español en detrimento del otro candidato, con el que se partía la cara en la guerra de Sucesión, esa pugna por un suculento botín llamado España y que incluía una cabaña de reses heredables a través de los siglos llamada “españoles”.

Los tejemanejes monárquicos, casi siempre asociados a la guerra y la conquista, iniciaron aquella situación. Y ahora, los patriotas oficiales van a la verja a gritar “¡Gibraltar español!” pertrechados, sin duda, de numerosas banderas coronadas por coronas, valga la redundancia.

No merece la pena enturbiar las relaciones diplomáticas con ningún Estado por la soberanía (legal, por la firma de ese papel) de un nimio territorio, por muy “mono” que sea. Por muchos monos que tenga.

Disculpen la frivolidad, pero no imagino que pasaría si algún genio pidiera la nulidad de la soberanía mejicana respecto a España, declarada en 1810 y reconocida por nuestro país (con la firma de otro papel) en el año 1824.

Más frívolos (e irresponsables) son los representantes del PP y adláteres (Denaes) que han azuzado sin reparo los sentimientos ventrales de aquellos que se sienten heridos en su honor y en su orgullo, de aquellos -que los habrá- que sienten les falta un trozo de su corazón faltándonos Gibraltar (o Méjico).

Perejil volvió a la madre patria con la que fue la mayor operación anfibia desde el desembarco de Normandía (la ironía es más que notable a estas alturas, creo). ¡Vamos ahora a por Gibraltar!

En fin, un último apunte de percepción subjetiva: quienes claman por la recuperación de Gibraltar, mano en pecho, son quienes, mano en bolsillo, están más interesados en que ese trozo de tierra siga siendo un paraíso fiscal ajeno a nuestra administración y a nuestra legislación. Tan sólo una percepción subjetiva…

Cuando lo normal nos parece excepcional

Martes, junio 30th, 2009
Una concisa reflexión para poner en primer término algo importante: la postura de Estados Unidos ante el golpe de Estado en Honduras y la crisis política que vive aquel país.

Barack Obama nos ‘fascinó’, si puede emplearse el término, con un discurso pronunciado en la Universidad del Cairo en fechas recientes. Un discurso dirigido a la comunidad musulmana y que básicamente decía: no estamos en guerra con el islam, lo estamos con los terroristas y los fanáticos que os matan y nos matan. Vamos a buscar otros caminos que no impliquen el aniquilamiento de la población en el conflicto de Oriente Medio. Queremos entendimiento, no prejuicios. Apostamos por otro tipo de relaciones internacionales desde el respeto y la colaboración. Vamos a partir de cero.

Un discurso, como ven, trazado sobre unas lineas muy sencillas, unas lineas racionales, de sensatez y humanidad. ¡Y nos resultó tremendamente novedoso!
Nos pareció revolucionario escuchar a un presidente de EEUU dirigirse a un mundo en conflicto y en estado de tirantez con una voluntad certera de sentar unas bases nuevas.

Nos pareció novedoso, porque veníamos del “intervencionismo militar humanitario” chiste dramático y paradójico inventado por los halcones del pentágono de la era Bush para justificar barbaridades como la de Irak. Barbaridades contra la comunidad internacional y su más alta instancia: las Naciones Unidas.

Con Honduras nos ha pasado lo mismo. El embajador de EEUU en Honduras, nada más conocerse el golpe de Estado, se apresuró a dejar clara la posición de la administración demócrata. La secretaria de Estado Hillary Clinton también fue tajante. Barack Obama condenó la asonada y según hemos sabido hoy, incluso la intentó detener por vías diplomáticas. El propio Zelaya, presidente legítimo de Honduras ha resaltado este hecho en una entrevista.

Por primera vez en la Historia podemos decir que el país norteamericano no ha tenido nada que ver con una sublevación, con un golpe o con la imposición de un gobernucho títere en su “patio trasero”.

Esa expresión despectiva y muy gráfica que evidencia un continente dependiente y abandonado al perpetuo albur de los intereses de las empresas y demás poderes fácticos estadounidenses en países como Uruguay, Chile, Nicaragua, Granada, Panamá, Cuba, Brasil, Argentina o Venezuela (países que han sufrido golpes o planes militares coordinados, financiados o participados por la CIA)

La Historia de EEUU en el Siglo XX ha sido la historia de un rosario de golpes de estado, injerencias y graves violaciones del derecho internacional y los derechos humanos.

Y lo contrario: el respeto, la normalidad y el apoyo a la democracia, nos sorprende. Esto es el “Change” creo.

Lo normal es el respeto entre naciones soberanas, no la subyugación neo-colonialista ni la supervisión caudillista. Lo normal brilló durante mucho tiempo por su ausencia. Ese es el abominable legado del gobierno de G.W.Bush.