Posts Tagged ‘Libertad de Expresión’

Ya tenemos candidato.

Martes, octubre 5th, 2010

Con los ajustados resultados de las elecciones primarias madrileñas, ya tenemos candidato. Nuestro partido y nuestros militantes ya tienen un candidato con el que presentar batalla a la derecha en la Comunidad y el ayuntamiento de Madrid. Independientemente del candidato o candidata que hayamos apoyado en este importante proceso democrático, el más democrático, con estos bueyes vamos a arar a partir de ahora. Y celebrar en estos días que la boyada haya visto reforzado su músculo y su vitalidad, a la espera de que los ciudadanos quieran sumarse a nuestro trabajo de cara al 22 de mayo. El terreno es agreste y las condiciones complicadas, pero puede hacerse.

Hice público mi apoyo a Trinidad Jiménez, incluso tuve la oportunidad -más bien el honor- de hacer aun más público este apoyo en el acto de apertura de campaña de la entonces precandidata.  Sinceramente creía que tenía más posibilidades: hice mis propias “encuestas” entre mis compañeros de clase, entre mis amigos y conocidos, incluso arranqué alguna confidencia de algún amigo de la derecha: Trini inquietaba a la derecha y parecía ilusionar más en la izquierda. Su carisma, su trayectoria, su mayor nivel de conocimiento en Madrid y su manera de conectar con medios  y ciudadanos.

También he sido públicamente crítico con Tomás Gómez (mejor dicho con su linea política y discursiva) cuando he tenido que serlo, haciendo uso de mi libertad de expresión ya no de militante si no de ciudadano y persiguiendo la consideración de unos valores que creía demasiado importantes como para ser “matizados” o “adulterados”. No es dogmatismo, es identidad, es querer que los ciudadanos de Madrid (sus jovenes, los usuarios de la sanidad, los estudiantes, los dependientes y los trabajadores) nos reconozcan y se reconozcan en nosotros.

Si hay motivos (políticos) racionales para ello, seguiré dando “toques” a nuestro secretario general -y ahora candidato- toques seguramente inaudibles, desde esta humilde bitácora, pues no tengo otro medio al no ser miembro del comité regional del partido.

Más allá de todo esto, los que -también públicamente- veníamos pidiendo primarias en el Partido Socialista de Madrid nos hemos encontrado cómodos en este proceso. El domingo lo pasé “de sol a sol” en la Agrupación Socialista de Alcorcón y en el momento preciso del recuento de votos olvidé los nervios típicos de un instante así para sentir un orgullo legítimo y un orgullo de socialista.Ahora hay que convertir la excepción en norma. Los ciudadanos sabrán valorarlo.

Por tanto, una positiva experiencia pese a que mi candidata haya perdido por un 2% de los votos. Positivo en lo personal: trabajar intensamente al lado de compañeros y amigos o amigos y compañeros (tras casi seis años en esto ya no importa el orden). Y positivo en lo político: porque el PSM ha renacido de las cenizas del desasosiego y la inercia, se ha movilizado como hacía tiempo que no ocurría y se ha volcado con uno de los dos candidatos, que era, en todo caso, volcarse con el PSM y con el socialismo en Madrid: los dos eran candidatos de las bases, los avales y el similar número de votos lo demuestra.

Pese a que las insidias de la derecha, esa derecha que no conoce las primarias ni por asomo, esa derecha que ni ha oído hablar de democracia interna, la derecha del ordeno y mando y el dedo designador pretenden presentar el resultado como una sonora derrota de Zapatero. El secretario general federal de nuestro partido, también elegido por primarias, se refuerza con un partido socialista de Madrid fuerte. No hay más.

Una última cosa: que la actividad se mantenga, que el músculo no se relaje, que aprovechemos  el impulso para llegar lo mejor posible a mayo de 2011. Aquí no hay heridas, aquí no debería volver a ponerse sufijos a los nombres o los apellidos de los popes para formalizar banderías de mesa camilla. Aquí sólo nos debe importar un “ismo”, un “ista” y sólo nos debe importar nuestro Madrid.

Vamos allá.

Elecciones-plebiscito en Venezuela

Sábado, septiembre 25th, 2010

Pase lo que pase en las elecciones legislativas del domingo, que servirán a modo de plebiscito sobre la revolución bolivariana, Hugo Chávez perderá parcelas de poder en Venezuela: y es que esta vez  la oposición sí participará de los comicios, mientras que en la anterior cita electoral optó por el “curioso” método de la no concurrencia a las elecciones como forma de protesta contra el rumbo que tomaba el país.

La oposición, crecida y arrejuntada bajo las siglas de la Mesa de la Unidad Democrática, que concentra a una constelación de partidos que van desde la derecha de toda la vida al izquierdista Bandera Roja (de origen guerrillero), pasando por los Podemos, UNT o Acción Democrática, autodenominados de Centro-Izquierda, irrumpirá al fin en el Parlamento Venezolano tras años en los que la cámara legislativa ha servido de muleta monocolor a los proyectos de Chávez.

Está por ver si estos opositores, que poco tienen en común más que la crítica a las políticas de Hugo Chávez serán capaces de ganar el terreno suficiente como para hacer del Parlamento lo que debe ser: un mecanismo efectivo de control y freno al poder ejecutivo.

Y será importante, porque a lo largo de la legislatura que se iniciará, deberá confirmarse o revocarse la ley habilitante que ya permite al presidente de la república gobernar por la vía rápida eludiendo el trámite parlamentario.

La oposición, además de al PSUV tendrá que enfrentarse a la nueva ley electoral de 2009, en virtud de la cual un partido puede obtener dos tercios de los diputados con tan sólo 50 por ciento de los votos. Además, los estados menos poblados, donde el partido de Hugo Chávez es más fuerte, estarán tan representados en el Parlamento como los que concentran mayor población, donde gobierna la oposición.

Se pone por ejemplo el del Estado de Zulia: el más poblado de Venezuela (una densidad de 74,93 hab/km² y 3.900.000 habitantes), con gobierno opositor y en el que un escaño “valdrá” 250.000 sufragios mientras que en la circunscripción de Amazonas (densidad de 0,7 hab/km² y 153.580 habitantes), la equivalencia será de 1/50.000 votos.

Hablar de Chávez es no dejar a nadie indiferente. Es despertar pasiones enconadas entre los partidarios de un mesías capaz de pronunciar un “yo no soy un hombre, yo soy el pueblo” profuso cultivador de lo que sin mucho yerro conceptual podríamos denominar “populismo”- y sus variopintos detractores: unos criticando el fondo y defendiendo una vuelta al “antiguo régimen” del semi-colonialismo y el entreguismo liberal, otros condenando las formas, apostando por el cambio social y político en Venezuela pero advirtiendo de lo importante que son esas formas para la estabilidad y el alcance democrático del progreso.

En cuanto al fondo, Chávez puede ponerse algunas medallas sociales de no poca importancia:

Desde su llegada al a presidencia la inversión social se ha quintuplicado (…) decisión clave para que Venezuela haya alcanzado casi todas las Metas del Milenio fijadas por la ONU para 2015. La pobreza bajó de un 49,4% en 1999 a un 30,2% en 2006, y la indigencia pasó del 21,7% al 7,2%

Datos de Le Monde Diplomatique en español nº179, septiembre 2010

También sombras: el cierre de algunos canales de comunicación social vinculados a la oposición entre ellos el muy popular RCTV, hecho que provocó la protesta, entre otros, del presidente brasileño y el consecuente enfrentamiento entre los dos líderes latinoamericanos. La omnipresencia de Chávez en la televisión (una media de cuatro horas diarias) y la emisión obligada de los discursos presidenciales, todo ello en favor del argumento que se refiere a los tics mesiánicos y autoritarios de Chávez.

Una diplomacia brusca y frentista que ha hecho -con la inestimable y necesaria colaboración de Uribe- subir los grados en la región… Y el principal problema: a Chávez le acusan de no ser el presidente de todos los venezolanos y de no gobernar para todos ¿dónde quedan en el programa bolivariano o de socialismo del S.XXI las crecientes pero aún frágiles clases medias, los pequeños empresarios y comerciantes? La izquierda brasileña, de la que hablamos hace unos días, ha sabido elaborar mucho mejor un consenso nacional en torno a un liderazgo más flexible y más abierto a las voces, las necesidades (y los votos) de los distintos grupos sociales, aunque sin soltar el timón.

Sin duda, habrá que seguir con interés los acontecimientos en Venezuela y especialmente los resultados de las elecciones-plebiscito de mañana. Unas elecciones-examen en las que un gobierno hasta ahora sin contestación parlamentaria (aunque sí social, veremos hasta qué punto) medirá sus fuerzas con una oposición variopinta y renacida.

Reflexión sobre el modelo cubano

Jueves, septiembre 9th, 2010

Dicen que Fidel Castro ha dicho que “el modelo cubano ya no funciona ni para nosotros”. Lo dice, supuestamente, después de que la diplomacia española  en colaboración con la iglesia católica de la isla, lograra la excarcelación de varios presos políticos cubanos y la promesa de soltar a otro grupo de disidentes. Recientemente, Castro reconoció su responsabilidad en la represión homofoba llevada a cabo por la “revolución”.

Parece que desde hace unos años algo se viene moviendo en la isla: pequeñas rectificaciones y algunos pasos encaminados hacia cierto aperturismo -sobre todo económico- y mucho más lentamente, político.

Más que vanguardistas, parecen movimientos defensivos para garantizar la supervivencia de un modelo que hoy por hoy no estaría funcionando en las propias -y supuestas- palabras del ex-presidente. Y es que la Historia ofrece valiosas lecciones: la ortodoxia partidista y la burocracia omnímoda y asfixiante terminaron por traer el colapso de la URSS.

La ortodoxia marxista-leninista y el peso de la vieja guardia revolucionaria, de las tradiciones y los decenios anteriores impidió descubrir la consustancialidad de socialismo y democracia. Separados y enfrentados, como apuntaba Norberto Bobbio, no se consigue ninguno de los dos: ni la democracia ni el socialismo.

Ciertos elementos de la izquierda hablan de “democracia material” y desprecian la “democracia formal”.

Asocian la democracia material con los derechos sociales, con el efectivo disfrute de unos derechos materiales en un régimen de igualdad y la asocian con la lucha de los partidos socialistas desde el siglo XIX. Regalan -demasiado generosamente- a los liberales el concepto de “democracia formal”, olvidando que fue precisamente el movimiento obrero el que más hizo por la concreción y extensión de esa democracia formal, que no puede por menos que ser complemento imprescindible de la material.

Antes que seguros de desempleo, antes que escuelas para sus hijos y antes que unas condiciones dignas de trabajo, los obreros pedían poder agruparse en partidos y sindicatos, poder hablar, poder manifestarse y poder votar… precisamente para poder conseguir -desde el poder- esas escuelas y esa calidad de vida de las que solo disfrutaba la minoría. Y el estatus político liberal, naturalmente censitario y representante de esa élite, tuvo que ceder -casi siempre a regañadientes- ante esas presiones populares en el sentido de “democratizar la democracia formal”. La democracia formal también es cosa nuestra, despreciarla es un error de fondo y no es socialista. Despreciarla es sinónimo de dictadura.

La Historia también nos ha mostrado como bajo una bandera roja pueden generarse regímenes sociales basados en la dominación de clase, en la opresión cultural, el autoritarismo, la desigualdad y el monopolio económico, exactamente igual que bajo un regímen capitalista. Y el socialismo es tan contrario a un modelo económico (el capitalista neoliberal) que deja a millones sin derecho a percibir una prestación sanitaria o educativa, por ejemplo, como a un modelo que deja a millones sin votar, sin hablar, sin pensar, sin derecho a reunirse.

Esa es la verdadera reforma que estamos esperando los progresistas de todo el mundo (los otros sólo esperan un colapso que reconvierta a Cuba en el patio trasero de los mercados internacionales). Una reforma política además de económica que no debe hacerse de cara a esos mercados  -como las de China- en un intento de posibilitar una imagen más amable del régimen, sino pensando en los propios cubanos, pensando en el inicio de una segunda revolución democrática e institucional que permita el pluripartidismo y las demás libertades políticas y civiles.

Quiero concluir con unas letras de Rosa Luxemburgo, en las podría apoyar mi reflexión en favor de un Socialismo sin Barbarie en Cuba.

Sin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reunión, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda institución pública, se torna una mera apariencia de vida, en la que sólo queda la burocracia como elemento activo. Gradualmente se adormece la vida pública, dirigen y gobiernan unas pocas docenas (…) de cabezas pensantes, y de vez en cuando se invita a una élite de la clase obrera a reuniones donde deben aplaudir los discursos de los dirigentes, y aprobar por unanimidad las mociones propuestas. En el fondo, entonces, una camarilla. Una dictadura, por cierto: no la dictadura del proletariado sino la de un grupo de políticos, es decir, una dictadura en el sentido burgués (…)

Tomar partido

Lunes, agosto 30th, 2010

Como os dije, este blog volvería con el nuevo mes. Dos días antes de lo previsto, tengo que hablar de la que ha sido la noticia política del verano: las primarias en el socialismo madrileño.

Y como militante de base -que participará con su voto en dichas primarias- he de tomar partido por el candidato que bajo mi punto de vista cuenta con mayores posibilidades de arrebatar  a Esperanza Aguirre el poder omnímodo con el que cuenta en la Asamblea y en el Gobierno de Madrid.

Hay que posicionarse, todo el mundo lo está haciendo o lo hará próximamente.

Tiempo ha tomé partido en favor de las elecciones primarias. Sí, cuando la estatutaria palabra era sinónimo de “deslealtad”, de “pretender romper el partido”, así lo llamaron algunos de los portavoces oficiosos del “aparato madrileño” en blogs y en redes sociales…

Di la cara por las primarias porque la cosa no tiraba, porque la mecha no terminaba de encenderse, porque en la comunidad autónoma de la corrupción, el Gurtel, la privatización de los servicios públicos, la caspa y la prepotencia… la opción política progresista, la única capaz de ser alternativa de gobierno, no terminaba de despuntar y su representante más visible -Tomás Gómez- no era conocido ni bien valorado por los madrileños ni, gran preocupación, por los propios simpatizantes socialistas.

Así hablaban las primeras encuestas, las que ponían negro sobre blanco un problema que para muchos comenzaba a ser demasiado evidente. Evidente porque la inquietud, porque la orfandad de un liderazgo político y social de las fuerzas de oposición en torno a Gómez, era compartida y nos era transmitida por compañeros de estudios, amistades y simpatizantes progresistas… Tomás Gómez no parecía capaz de arrebatar el poder a una presidenta asediada por los escándalos y por las ya visibles consecuencias de su irresponsable gestión de lo público.

Luego vinieron otras encuestas, mucho más recientes y concretas: las que situaban a Trinidad Jiménez en unos índices de conocimiento y valoración muy superiores a los de Tomás Gómez.

Digamos que desde Ferraz repararon en aquello que veníamos advirtiendo desde hacía tiempo algunos humildes militantes del socialismo madrileño: la mecha parecía mojada, así no íbamos a ganar. Pidieron a Tomás que se hiciera a un lado y dejara paso a alguien con más posibilidades, se negó y “forzó” el estatutario proceso de primarias. Estaba en su derecho, ahora todos los militantes socialistas de Madrid tienen, tenemos, la palabra. Y “los aparatos” que en términos mediáticos parecen enfrentarse, deben mantener su neutralidad en el proceso. Solo los socialistas de la región deben hacer oir su voz pensando en lo mejor para el partido y para los ciudadanos de nuestra región.

Y así es como debería ser siempre, por cierto, para cumplir más fielmente con el precepto constitucional que ordena el funcionamiento democrático de los partidos políticos como expresión misma del pluralismo y de la vida en los valores de la democracia.

Pensando pues en lo mejor para mi partido, que es tener opciones serias de alcanzar el gobierno de esta región, que es tener un candidato pujante, competitivo, conocido y respaldado por la ciudadanía, y pensando en lo mejor para nuestra región, que pasa por un cambio urgente de gobierno, de métodos y de formas de gobernar y gestionar lo público, mi apuesta es: Trinidad Jiménez.

Espero que el proceso se desarrolle con el debido respeto y sin hacer caso de las maledicentes puyas de la derecha, de los tesoreros de la cultura del dedazo, de los que conocen las primarias y la democracia interna solo de oídas. Tampoco hay que olvidar que el día siguiente de la votación todos seguiremos militando en este partido, gane quien gane, y que entonces continuaremos trabajando por Madrid y para Madrid.

La cara de la dignidad

Jueves, febrero 25th, 2010

La disidencia en Cuba es la cara de un albañil negro, la de un trabajador muerto en una de las prisiones del paraíso comunista. Una cara que no casa con el perfil de “disidente” que nos habían hecho los propagandistas de aquí y de allí, los que van quedando, los irredentos, que haberlos haylos. Orlando Zapata Tamayo no era un mafioso multimillonario residente en Miami, no recibía un sueldo del Imperio ni tenía oscuros intereses económicos sobre la isla, solo el deseo de poder desarrollar una vida en libertad, con derechos y con dignidad en su propio país.

La cara de la disidencia también es la cara semioculta de una madre que denuncia las torturas a las que fue sometido su hijo en la prisión en la que cumplía 25 años de condena acusado por pensar. Orlando murió tras días de huelga de hambre en una de las cárceles del Estado, murió pues bajo la responsabilidad del Estado Cubano, único culpable de esta muerte.

Por cosas como esta cada vez son menos los que encuentran argumentos  para justificar la pervivencia de la dictadura cubana. En la mayor parte de la izquierda democrática mundial ya no se siente empatía por eso que fue hace cincuente años una revolución de igualdad y soberanía.

Hoy es difícil llamar “revolución” a una dictadura hereditaria que ya dura medio siglo. Aún más complicado es decir que Cuba es una “democracia”…a menos que se estemos hablando de una de esas “democracias orgánicas”, insulto que usó el franquismo para dulcificar su régimen de tiranía.

En Cuba dejó de haber una “revolución” cuando se comenzó a ver que aquello no era más que un cambio de carcelero. La dictadura de Batista por la de Castro (o los Castro); la de las oligarquías económicas por la de la oligarquía del partido único, (que también genera clases y desigualdades); el servilismo a las empresas de Washington por la asfixiante hegemonía ideológica y moral de un comité político.

Una distopía, una fotografía en negativo de ese paraíso terreno invocado como un salmo en los libros rojos.

La cara de Orlando Zapata me evoca un deseo truncado de libertad, es la cara de la rebeldía, la de la verdadera revolución. La que tiene que llegar.

A 31 años de la Constitución española, reforma.

Domingo, diciembre 6th, 2009

Hoy se cumplen treinta y un años de la aprobación de la Constitución Española. Es de justicia reconocer que, en perspectiva, esta es la constitución que más estabilidad ha traído al pueblo español y bajo la cual se han desarrollado distintos aspectos de nuestra vida política.

Dicho esto -que creo, es reconocido por casi todos- comienza a hablarse de reforma. Según EL PAÍS, el 84% de los españoles estaría a favor de una reforma. Esto no significa que un 84% de los ciudadanos considere que el texto es “malo” lo que quiere decir es que, más de tres décadas después y en un clima político diametralmente opuesto al de entonces, determinados asuntos necesitan una relectura.

La transición no fue un inmaculado camino de rosas como se nos ha dicho en muchas ocasiones. En la transición había terrorismos, había un ejército levantisco que amenazaba con cercenar el proceso, había una España temerosa en la circulaba con profusión la frase “esto acaba como en el 36″. Había una España en la que aún estaban frescos en la memoria la última ejecución franquista o los terribles sucesos de Vitoria, una España en la que recordar no convenía, en la que la Amnistía se confundía con la amnesia. Cuarenta años sin votar -sin oír hablar de partidos, sindicatos, votos, sin periódicos libres- dejaron en España una cultura política mutilada que despegó a los ciudadanos del proceso de transición, principalmente dirigido desde arriba. Una España que ni siquiera se planteó el hecho de romper con el último legado del franquismo: la jefatura del Estado impuesta en la figura del nieto del monarca que el pueblo expulsó a base de urnas. En este contexto, sólo se pudo llegar a un acuerdo de mínimos. Muchas renuncias por parte de una parte.

El resultado fue una constitución que dejó muchos cabos sueltos, que sin duda sirvió para sacar a España de su oscuro agujero, pero que tuvo la ambigüedad como principal fórmula para el consenso.

Puede decirse que en la actualidad, la realidad española ha superado a la Carta Magna en algunas cuestiones. Entre otras cosas, convendría revisar la cuestión territorial (apenas esbozada como una posibilidad en la Constitución), reconfigurar el Senado y tratar de cerrar el mapa competencial. En mi opinión habría también que revisar las privilegiadas relaciones entre la Iglesia y el Estado y los tratados contraídos hace décadas entre el último estado teocrático de Europa y nuestro estado democrático. También hemos alcanzado la madurez democrática suficiente como para decidir sobre el carácter democrático o privado de la jefatura del Estado. La ley electoral, manifiestamente injusta para partidos como Izquierda Unida, también habría de ser objeto de una reforma.

Cambiando lo que deba ser cambiado, España tiene derecho a dotarse, esta vez sin injerencias antidemocráticas y sin espadas de Damócles, de un texto adaptado a sus necesidades y realidades actuales. Es bueno que se abra el debate sobre el futuro de la Carta Magna y que caigan los tabúes, porque “ningún texto es sagrado”, como ha recordado hoy-por cierto- el primer lehendakari que conmemorar la Constitución que precisamente consagra y constituye, junto al estatuto vasco, el autogobierno de su comunidad autónoma…