Posts Tagged ‘Cataluña’

¡Claro que duele!

Jueves, marzo 4th, 2010

Durante el debate celebrado ayer en el Parlamento de Cataluña con la presencia de ponentes pro y anti sobre la ILP presentada para la abolición de las corridas de toros en esa comunidad, se escucharon los típicos argumentos pro-taurinos: que es una tradición secular con mucho arraigo en nuestro país, que es un espectáculo estéticamente bello, que no duele, que los animales no sufren. ¡Claro que duele!.

Claro que un ser vivo sufre cuando un acero de 90 centímetros le desgarra la piel, sus músculos, sus órganos vitales.

Claro que duele a cada vez más españoles que en nuestro país subsista este atavismo, que se nos conozca en el mundo por cosas como esta.

Claro que nos duele que esta práctica bárbara se subvencione con 564 millones de euros al año, pese al mayoritario desinterés que sienten los españoles hacia una “fiesta” que cada vez divierte a menos gente.

Claro que es una tradición, como lo eran todas esas prácticas crueles y embrutecedoras que han ido aboliendo la razón y el progreso. ¿Habría también que  haberlas conservado? al fin y al cabo, ¿qué hay más español que un buen oficio inquisitorial?

Claro que nos duele que la Comunidad de Madrid, con su marquesa de pandereta al frente, declare “Bien de interés cultural”  el maltrato a los animales.

Es que es doloroso que la violencia y el sadismo se disfracen de cultura (su antónimo) y se cuelen en nuestro siglo XXI sirviéndonos de carta de presentación ante el resto del mundo.

Fallece Jordi Solé Tura

Viernes, diciembre 4th, 2009

Jordi Solé Tura (23 de mayo de 1930 – 4 de diciembre de 2009).

Ponente constitucional por el Partido Comunista, más tarde militó en el Partido Socialista y fue ministro de cultura entre los años 1991 y 1993. En 2004 le diagnosticaron el mal de Alzheimer y ha muerto hoy en Barcelona a los 79 años de edad.

Descanse en paz.

Hay presiones y presiones

Viernes, noviembre 27th, 2009

La derecha política y mediática española se revuelve ante la “intolerable presión” que supuestamente ejerce sobre el Constitucional el editorial que publicaron ayer varios periódicos catalanes sobre el Estatuto de Autonomía.

Efectivamente, es delito presionar a un tribunal con ánimo de influir en sus deliberaciones y decisiones. ¿El famoso editorial incurre en tan grave delito? Mi opinión es que no, creo que se limita -en el marco de la libertad de prensa- a resaltar algo que a muchos se nos presenta evidente: que los catalanes no entenderían fácilmente una sentencia restrictiva que llegara con tres años de retraso y a pesar de la firma del rey, de los sellos del Parlamento catalán, el Congreso y el Senado y del marchamo mayoritario de las urnas.

¿Qué es presionar a un Tribunal? Si alguien piensa que publicar un editorial como ese es presionar al TC, convendrá conmigo en que sugerir que los tanques rueden por la Diagonal o el Paralelo para detener el Estatuto también lo es (y de un calibre ligeramente más grave).<Dicho por un político de UPyD y titiritero oficial de Esperanza Aguirre>

Presionar a un Tribunal es tirarse tres años escribiendo en los periódicos y gritando en la radio que en la Cataluña del nuevo Estatuto (golpe de estado, según la emisora pía) se camina hacia una dictadura de facto, hacia un régimen de sangre y terror.

Presionar al TC en favor de un posicionamiento político es lo que viene haciendo el Partido Popular, que además de promover la recusación del magistrado Pérez Tremps (con la oposición de 40 catedráticos universitarios) ha bloqueado sistemáticamente la renovación del órgano llevándolo así a un peligroso descrédito torpedeando el normal funcionamiento de las instituciones democráticas, como han hecho también con el Senado.

Según el caso, la derecha actúa con tosquedad y sin decoro -incluso alterando el funcionamiento de los instrumentos del Estado de Derecho- o con el más exquisito remilgo y escrúpulo, según convenga. Combinan un puño de hierro con una mandíbula de cristal, como señalaba muy acertadamente Ignacio Escolar.

Hay “presiones intolerables” -si se publican en La Vanguardia- y presiones que no lo son (esas son las que llenan las páginas de El Mundo, ABC o la Razón). Hay presiones y presiones. Están los que nunca han roto un plato, los del historial impoluto… y luego están los sociatas y compañía incordiando al Tribunal.

-Post Scriptum: No volveré a escribir nada sobre el Estatuto catalán hasta que se haga pública la sentencia.

Estatuto de Cataluña: un trance histórico

Miércoles, noviembre 25th, 2009

La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña podría marcar un punto de inflexión en la Historia de nuestro país y en el modo en que venimos buscando articulación y acomodo a los distintos territorios que lo conforman desde la reconocible y reconocida diversidad.

Sabedores de la trascendencia de su decisión, los magistrados del tribunal dilatan su decisión, leen, releen, encargan nuevas ponencias y vuelven a estudiar el texto buscando una sentencia que, sea la que sea, deberá ser aceptada por todos los actores.

La situación que se presenta es especialmente delicada. Un T.C caducado, fuera de plazo, que no se renueva desde 2004 y que se ve afectado en su legitimidad, deberá decidir sobre un texto aprobado en el parlamento catalán, en el Congreso de los Diputados, en el Senado y por la amplia mayoría de los ciudadanos catalanes en referéndum. Sobre un texto que está ya en aplicación y que a simple vista no ha roto nada ni ha ensanchado el Ebro para separar a los catalanes de sus vecinos.

Sacar a Cataluña de la constitución para arrojarla al monte (como dibuja hoy Peridis) sí nos acercaría a una hipotética ruptura de España. Justo lo que los salvapatrias de la derecha, los bomberos pirómanos, querían evitar cuando presentaron un recurso contra el Estatuto catalán.

¿Y si sale una sentencia negativa?. Habrá que aceptarla, desde luego, pero pónganse ustedes en la barretina de un catalán: ¿cómo se les quedaría el cuerpo después de que un tribunal que no renueva su composición porque a un determinado partido, justamente al que ha presentado el recurso, le interesa conservar un equilibrio previo, cogiera y modificara un texto que ha pasado nada más y nada menos que cuatro filtros democráticos? No es muy difícil dar con la respuesta. Como no lo es imaginar que las posiciones maximalistas -ahora minoritarias- que abogan por la independencia de Cataluña, se verían reforzadas y extendidas al airearse el argumento de que aquel territorio, con su voluntad, no tiene cabida efectiva en el conjunto de España. Grave, muy grave.

Como ven, estoy hablando en términos sobre todo políticos, previendo las resonancias y las consecuencias políticas de un ‘no’ al núcleo duro del Estatuto. Y lo hago así porque en el fondo, los miembros del Tribunal Constitucional son elegidos por políticos con ideas e intereses políticos. Quien piense en otra cosa es un ingenuo. Detrás de la no renovación del TC hay objetivos políticos. Y la decisión final estará condicionada por motivaciones políticas.

Desde el punto de vista jurídico, una de las polémicas más agrias del texto (el término nación) no tiene sentido real. Lo que recoge el Estatuto es algo objetivo: y es que el Parlamento de Cataluña reconoció por mayoría a través de una declaración y apoyándose en el artículo segundo de la constitución española, que aquel territorio es una nación. Puede estarse más o menos de acuerdo con el resultado de esa votación o puede creerse que el concepto de ‘nación’ se aproxima más o menos a la realidad de Cataluña, en todo caso lo que hace el preámbulo es reconocer esa realidad previa: el parlamento reconoce que Cataluña es una nación. El recurso es contra el Estatuto no contra la citada resolución del Parlamento de Cataluña.

Estamos, posiblemente, ante un momento crucial de nuestra historia. De como salga la sentencia del Estatuto dependerá buena parte de nuestro futuro a medio y largo plazo en lo que respecta a la organización territorial del Estado. El Constitucional dirá.

Inmunidad en la inmundicia

Lunes, noviembre 2nd, 2009

Gaviotas en el vertedero

Tal y como revela el CIS del mes de octubre, el PP aventaja en 3,3 puntos al Partido Socialista en intención de voto.

Octubre fue el mes en que Costa denunció a la policía por meter las narices en sus asuntos, el mes en que Rajoy siguió con los ojos cerrados, pidiendo que la basura hallada por doquier en su partido se ocultara bajo la alfombra del olvido y la indiferencia, el mes en el que supimos que distintas empresas que financiaron al PP obtuvieron contratos por valor de 800 millones de euros sólo en la Comunidad Valenciana, el mes en que la metástasis corrupta presuntamente se extendió al gobierno de Castilla y León y a las cuentas de la Xunta de Galicia entre los años 96 a 99. El mes en que supimos del coche de 25.000 euros puesto en la puerta de Ricardo Costa, del pen drive de Bárcenas, de los 385 contratos firmados entre las consejerías de la Comunidad de Madrid y los chorizos de Correa, el mes en que  conocimos que la trama Gurtel se enriqueció incluso con la visita del santo padre y con los actos de homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de Marzo (repugnante). El mes en que un tipo con pasado neonazi entró a sustituir a Ricardo Costa como secretario general del PPCV tras mucho aferrarse al sillón, tras mucha burla a los ciudadanos, tras mucho sí pero no y no menos de refunfuño .

Creo, pues, que eso de que la corrupción no afecta a la derecha, es algo más que un simple cliché. No digo con esto que ciertos elementos indeseables y aprovechados no puedan franquear las puertas de cualquier partidos o que la indecencia solo viva en una acera. La diferencia entre los partidos respecto a la corrupción estriba en cuánto se tarda en abrírsele la puerta trasera al señalado, cuan sonoro y rotundo es el portazo.

Y ahí contrastan las dos horas que mediaron entre la detección de un caso corrupto en un ayuntamiento socialista de Cataluña y la expulsión de los sospechosos, y la lenta, confusa y connivente reacción del PP de Rajoy ante los numerosos casos registrados en distintas regiones y a distintos niveles orgánicos. En el PP de Rajoy parece que se trata de proteger a los presuntos corruptos y para ello se llega incluso a atacar a las fuerzas y cuerpos de seguridad y a la justicia española.

Esta multiplicidad de focos incendiarios tendrían que amenazar, sería lo lógico, las posibilidades electorales del PP.

Sin embargo la derecha no se resiente en sus expectativas de voto, al contrario. La mala situación económica que atraviesa el país y el consiguiente castigo al gobierno que se produciría según el CIS, podrían justificar la tendencia alcista del Partido Popular, sin embargo no creo que sea lo más sensato poner al frente del gobierno nacional al débil e incapaz Rajoy y al frente de la economía a los precursores de la caja B, los bigotes y las Islas Caimán.

El PP parece inmune pese la inmundicia que le atañe, mientras que en la izquierda no se soporta la corrupción cuando se produce entre sus filas, tenemos ejemplos en la historia española. Curioso hecho.

La hipótesis: cuando alguien vota a un partido de izquierda, desde luego, no espera que se malverse, que prolifere el nepotismo o el oscurantismo en la gestión de los recursos públicos, por eso le retira el voto y la confianza si por desgracia, si por degeneración de unos pocos, esto llega a producirse.

Cuando uno vota a la derecha… ¿ya se espera que lo que está pasando en el PP? ¿le parece  esto normal al votante medio de la derecha española?, ¿el votante de la derecha sigue confiando en un líder que se ha declarado a la vista de todos como incapaz de separar el grano de la paja con una mínima contundencia? ¿la corrupción a gran escala le resulta una cosa menor, sin importancia ni interés, como dice Rajoy?  quiero pensar que no, por el bien de la democracia.

Gracias, Garzón

Miércoles, octubre 28th, 2009
No diré que Garzón sea un prevaricador, ni un sectario. No bajaré a los lodos donde otros se encuentran tan cómodos. No diré de él que sea un “inquisidor sin corazón” que solo busca “aniquilar” al PSOE siguiendo órdenes de Génova. No pediré a mi partido que denuncie al magistrado, ni diré que lo de Santa Coloma sea un montaje orquestado por jueces y policía en connivencia con la derecha para extender una cortina de humo sobre, por ejemplo, la guerra total que se vive en el Partido Popular con un Rajoy socavado desde dentro por los partidarios de la siempre levantisca y la siempre insatisfecha Esperanza Aguirre.
Como socialista, no me rasgaré las vestiduras ni me considerará víctima de nada, más bien al contrario.
Como ciudadano y como socialista agradezco y agradeceré que se señale -de momento en calidad de sospechoso- a todos aquellos políticos que no sean merecedores de llevar cierto carnet en una cartera que supuestamente han decidido llenar irregularmente de de “otras cosas” tenidas por más útiles y provechosas que el sencillo carnet del Partido de Pablo Iglesias.

Habría que darle las gracias a Garzón por haber separado el grano de la supuesta paja, pero en verdad solo cumple con su trabajo, no hay nada de extraordinario. Cumple con su trabajo y lo hace con profesionalidad, sin distingos ni reparos, así en Valencia como Estepona, así en Madrid como en Santa Coloma.

La diferencia viene en la reacción de los partidos políticos cuando un caso de estos se presenta en su patio. Unos dejan actuar a la justicia, preparan un recambio y un acta de expulsión (por si fuera necesario), mientras los otros niegan grabaciones, protegen a sus imputados y los mantienen en sus cargos en contra incluso de sus propios estatutos, pasan de evidencias tales como los contratos firmados con empresas corruptas, mienten sobre los regalos recibidos, niegan la mayor… y culpan a todo el mundo (policías, jueces, gobierno) de sus pecados. Unos toleran, otros extirpan.

El PP debería aprender de la lección que le ha dado el PSC-PSOE. Creo haber contado unas escasas cinco horas entre el inicio de la operación anti-corrupción y la búsqueda de un sustituto para el señalado por la justicia. Ya se ha puesto la agrupación local en gestora y se ha anunciado que en cuanto la justicia se pronuncie se procederá a la fulminante expulsión del ahora sospechoso.
El PP debería aprender que la justicia es igual para todos en el Estado de Derecho, que no cuentan con prerrogativas ni con privilegios. De la Rúa los ha mal acostumbrado.

En el PSOE se prefiere atajar el problema por pequeño y focalizado que éste sea, donde otros optan por ver crecer la malas hierbas, los rastrojos y las chupópteras en su parcela…encima echando las culpas al propietario del sembrado colindante.