Posts Tagged ‘Ámerica Latina’

Lo que hay detrás de los 33 mineros.

Miércoles, octubre 13th, 2010

Con la narración en directo del “milagro” del rescate de los trabajadores chilenos de la mina San José de Copiapó y la conversión de su cautiverio en una suerte de espectáculo televisivo por parte de los 150 medios internacionales que llevan tiempo apostados en la boca de la mina para contarnos como han sido estos meses, se está de dejando de comentar algunos datos que nos ayudarían a explicar el porqué, el porqué de este suceso que pudo devenir en catástrofe como ha sucedido en otras ocasiones.

Primeramente, unas cifras significativas:

373 mineros han muerto en Chile en la última década en accidentes laborales, 31 en lo que llevamos de año.

En 2007, la mina que es hoy el centro informativo mundial tuvo que cerrar precisamente por unos graves fallos de seguridad provocados por la  sobreexplotación.

El ex director del Servicio Nacional de Geología y Minería de Atacama, dijo entonces: ”no debe abrirse nunca más, el sector ya está bastante agrietado, una consultora altamente especializada certificó que era una explosión de roca y me convencí que esta mina, que es muy antigua y con sectores abandonados, tenía una tecnología muy deficiente, que no daba ningún grado de seguridad”…

Mediante algún resorte se consiguió modificar u ocultar esos informes técnicos que desaconsejaban la reapertura de las galerías… y la mina volvió a abrir.

Reabrió sin haber satisfecho las recomendaciones técnicas de seguridad, incumpliendo el llamado Decreto 132 (que entre otras medidas, obliga a implementar una salida alternativa en los túneles) y los mineros siguieron trabajando sin seguro.

Esta situación fue largamente denunciada por los sindicatos del sector e ignorada sistemáticamente por las autoridades. Finalmente, se produjo el “accidente” (no sé si se puede llamar accidente a algo tan explícitamente advertido y que tan presumiblemente podía volver a suceder). Para más inri, la empresa se declaró en quiebra, presumiblemente, para eludir el pago de indemnizaciones.

La expectación mediática mayoritariamente ha pasado por alto  todas estas realidades, la de la sobreexplotación, la precariedad laboral, la codicia empresarial, la insuficiente regulación en las relaciones laborales y el desprecio por la vida. Deberia despertarse una reflexión sobre las condiciones laborales en muchas partes del mundo donde se supedita todo -hasta lo más importante- a los beneficios privados. Quizás algo consustancial a esta “etapa depredadora del capitalismo” que ya predijo Albert Einstein y que consiste en quemar todas las naves con la calculadora del rédito en la mano.

No sólo una reflexión, también se está despertando una acción en algunos de esos países de capitalismo salvaje víctimas de las llamadas terapias de shock neoliberal ideadas por Friedman o  Hayek (gran apoyo teórico y asesor del dictador chileno Augusto Pinochet, por cierto)

China, con su siniestro sistema de destajo (agudizado en las últimas décadas por el modelo de “capitalismo de Estado”) es también uno de los mayores agujeros negros del mundo en cuanto a seguridad y calidad en el trabajo.
¿Y nuestra Europa? No hay que olvidar el proyecto de las “65 horas” y la progresiva precarización del mercado trabajo bajo las directrices de la ideología única: el neoliberalismo rampante, las premisas del despido fácil y barato, la postergación de la jubilación y en general, todas las medidas que en los últimos años han venido afectando a la calidad de vida de los trabajadores y fragilizando su posición frente al empresario.

Elecciones-plebiscito en Venezuela

Sábado, septiembre 25th, 2010

Pase lo que pase en las elecciones legislativas del domingo, que servirán a modo de plebiscito sobre la revolución bolivariana, Hugo Chávez perderá parcelas de poder en Venezuela: y es que esta vez  la oposición sí participará de los comicios, mientras que en la anterior cita electoral optó por el “curioso” método de la no concurrencia a las elecciones como forma de protesta contra el rumbo que tomaba el país.

La oposición, crecida y arrejuntada bajo las siglas de la Mesa de la Unidad Democrática, que concentra a una constelación de partidos que van desde la derecha de toda la vida al izquierdista Bandera Roja (de origen guerrillero), pasando por los Podemos, UNT o Acción Democrática, autodenominados de Centro-Izquierda, irrumpirá al fin en el Parlamento Venezolano tras años en los que la cámara legislativa ha servido de muleta monocolor a los proyectos de Chávez.

Está por ver si estos opositores, que poco tienen en común más que la crítica a las políticas de Hugo Chávez serán capaces de ganar el terreno suficiente como para hacer del Parlamento lo que debe ser: un mecanismo efectivo de control y freno al poder ejecutivo.

Y será importante, porque a lo largo de la legislatura que se iniciará, deberá confirmarse o revocarse la ley habilitante que ya permite al presidente de la república gobernar por la vía rápida eludiendo el trámite parlamentario.

La oposición, además de al PSUV tendrá que enfrentarse a la nueva ley electoral de 2009, en virtud de la cual un partido puede obtener dos tercios de los diputados con tan sólo 50 por ciento de los votos. Además, los estados menos poblados, donde el partido de Hugo Chávez es más fuerte, estarán tan representados en el Parlamento como los que concentran mayor población, donde gobierna la oposición.

Se pone por ejemplo el del Estado de Zulia: el más poblado de Venezuela (una densidad de 74,93 hab/km² y 3.900.000 habitantes), con gobierno opositor y en el que un escaño “valdrá” 250.000 sufragios mientras que en la circunscripción de Amazonas (densidad de 0,7 hab/km² y 153.580 habitantes), la equivalencia será de 1/50.000 votos.

Hablar de Chávez es no dejar a nadie indiferente. Es despertar pasiones enconadas entre los partidarios de un mesías capaz de pronunciar un “yo no soy un hombre, yo soy el pueblo” profuso cultivador de lo que sin mucho yerro conceptual podríamos denominar “populismo”- y sus variopintos detractores: unos criticando el fondo y defendiendo una vuelta al “antiguo régimen” del semi-colonialismo y el entreguismo liberal, otros condenando las formas, apostando por el cambio social y político en Venezuela pero advirtiendo de lo importante que son esas formas para la estabilidad y el alcance democrático del progreso.

En cuanto al fondo, Chávez puede ponerse algunas medallas sociales de no poca importancia:

Desde su llegada al a presidencia la inversión social se ha quintuplicado (…) decisión clave para que Venezuela haya alcanzado casi todas las Metas del Milenio fijadas por la ONU para 2015. La pobreza bajó de un 49,4% en 1999 a un 30,2% en 2006, y la indigencia pasó del 21,7% al 7,2%

Datos de Le Monde Diplomatique en español nº179, septiembre 2010

También sombras: el cierre de algunos canales de comunicación social vinculados a la oposición entre ellos el muy popular RCTV, hecho que provocó la protesta, entre otros, del presidente brasileño y el consecuente enfrentamiento entre los dos líderes latinoamericanos. La omnipresencia de Chávez en la televisión (una media de cuatro horas diarias) y la emisión obligada de los discursos presidenciales, todo ello en favor del argumento que se refiere a los tics mesiánicos y autoritarios de Chávez.

Una diplomacia brusca y frentista que ha hecho -con la inestimable y necesaria colaboración de Uribe- subir los grados en la región… Y el principal problema: a Chávez le acusan de no ser el presidente de todos los venezolanos y de no gobernar para todos ¿dónde quedan en el programa bolivariano o de socialismo del S.XXI las crecientes pero aún frágiles clases medias, los pequeños empresarios y comerciantes? La izquierda brasileña, de la que hablamos hace unos días, ha sabido elaborar mucho mejor un consenso nacional en torno a un liderazgo más flexible y más abierto a las voces, las necesidades (y los votos) de los distintos grupos sociales, aunque sin soltar el timón.

Sin duda, habrá que seguir con interés los acontecimientos en Venezuela y especialmente los resultados de las elecciones-plebiscito de mañana. Unas elecciones-examen en las que un gobierno hasta ahora sin contestación parlamentaria (aunque sí social, veremos hasta qué punto) medirá sus fuerzas con una oposición variopinta y renacida.

Brasil: seguir por el buen camino

Domingo, septiembre 19th, 2010

Lula da Silva ganaría “de calle” las elecciones presidenciales del próximo 3 de octubre. Se va con unos índices históricos de apoyo popular, pero en el sistema político brasileño, como en la mayoría de los latinoamericanos, la reelección se restringe a dos legislaturas.

La imposibilidad de Lula de optar a un nuevo mandato abrió un  periodo de duda en la izquierda brasileña por ver si la candidata designada por el Partido de los Trabajadores iba a saber aprovechar la estela de las exitosas políticas del presidente y estar en unos niveles óptimos de popularidad. Parece que Dilma Roussef da bien en las encuestas (las últimas le dan cerca del 51% de los votos, muy por delante del candidato de la derecha José Serra)

Uno de los motivos que seguramente explican la buena proyección de Dilma es precisamente el de la continuidad: es una mujer del proyecto y el equipo de Lula da Silva (actualmente ocupa la Casa Civil, un puesto de gran importancia dentro del organigrama ejecutivo de la República Brasileña, muy cercano al Presidente de la República y que en este país presidencialista se asemejaría al papel de un primer ministro)

Y es que el impresionante legado de Lula será la mejor campaña de Dilma, naturalmente, junto con una buena serie de propuestas de futuro que afiancen y amplien lo logrado.

Algunos datos: Lula se comprometió a que ningún brasileño pasaría hambre… y las cifras son espectaculares: 20 millones de brasileños han salido de la pobreza, la malnutrición infantil ha retrocedido un 46%; durante los años de gobierno de Lula los ingresos del 10% de la población más empobrecida crecieron un 8% al año mientras que los del 10% de la población más rica crecieron a un ritmo del 1,5%. No en vano, Lula da Silva fue nombrado “campeón mundial de la lucha contra el hambre” por las Naciones Unidas.

En el area de educación han proliferado las ayudas económicas a las familias desfavorecidas, lo que ha permitido que cada vez más jóvenes estudien más allá de la enseñanza obligatoria.

El salario mínimo aumentó un 53,6% en términos reales, también subieron las pensiones y se fortalecieron los programas de ayuda a discapacitados.

Pese a los espectaculares avances, Brasil sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo.

Es necesario pues, que se siga avanzando en la linea marcada, que se siga avanzando “pelo caminho que Lula nos ensinou“, en la de la construcción de un proyecto nacional que ponga la igualdad y la justicia social en primera linea. Un proyecto que con sus formas gradualistas -sin aspavientos, sin “meter miedo” y con una diplomacia sumamente inteligente- y su fondo profundamente progresista, sirva de ejemplo para otras naciones latinoamericanas, aparentemente atrapadas hoy en la disyuntiva del uribismo y el chavismo.

Reflexión sobre el modelo cubano

Jueves, septiembre 9th, 2010

Dicen que Fidel Castro ha dicho que “el modelo cubano ya no funciona ni para nosotros”. Lo dice, supuestamente, después de que la diplomacia española  en colaboración con la iglesia católica de la isla, lograra la excarcelación de varios presos políticos cubanos y la promesa de soltar a otro grupo de disidentes. Recientemente, Castro reconoció su responsabilidad en la represión homofoba llevada a cabo por la “revolución”.

Parece que desde hace unos años algo se viene moviendo en la isla: pequeñas rectificaciones y algunos pasos encaminados hacia cierto aperturismo -sobre todo económico- y mucho más lentamente, político.

Más que vanguardistas, parecen movimientos defensivos para garantizar la supervivencia de un modelo que hoy por hoy no estaría funcionando en las propias -y supuestas- palabras del ex-presidente. Y es que la Historia ofrece valiosas lecciones: la ortodoxia partidista y la burocracia omnímoda y asfixiante terminaron por traer el colapso de la URSS.

La ortodoxia marxista-leninista y el peso de la vieja guardia revolucionaria, de las tradiciones y los decenios anteriores impidió descubrir la consustancialidad de socialismo y democracia. Separados y enfrentados, como apuntaba Norberto Bobbio, no se consigue ninguno de los dos: ni la democracia ni el socialismo.

Ciertos elementos de la izquierda hablan de “democracia material” y desprecian la “democracia formal”.

Asocian la democracia material con los derechos sociales, con el efectivo disfrute de unos derechos materiales en un régimen de igualdad y la asocian con la lucha de los partidos socialistas desde el siglo XIX. Regalan -demasiado generosamente- a los liberales el concepto de “democracia formal”, olvidando que fue precisamente el movimiento obrero el que más hizo por la concreción y extensión de esa democracia formal, que no puede por menos que ser complemento imprescindible de la material.

Antes que seguros de desempleo, antes que escuelas para sus hijos y antes que unas condiciones dignas de trabajo, los obreros pedían poder agruparse en partidos y sindicatos, poder hablar, poder manifestarse y poder votar… precisamente para poder conseguir -desde el poder- esas escuelas y esa calidad de vida de las que solo disfrutaba la minoría. Y el estatus político liberal, naturalmente censitario y representante de esa élite, tuvo que ceder -casi siempre a regañadientes- ante esas presiones populares en el sentido de “democratizar la democracia formal”. La democracia formal también es cosa nuestra, despreciarla es un error de fondo y no es socialista. Despreciarla es sinónimo de dictadura.

La Historia también nos ha mostrado como bajo una bandera roja pueden generarse regímenes sociales basados en la dominación de clase, en la opresión cultural, el autoritarismo, la desigualdad y el monopolio económico, exactamente igual que bajo un regímen capitalista. Y el socialismo es tan contrario a un modelo económico (el capitalista neoliberal) que deja a millones sin derecho a percibir una prestación sanitaria o educativa, por ejemplo, como a un modelo que deja a millones sin votar, sin hablar, sin pensar, sin derecho a reunirse.

Esa es la verdadera reforma que estamos esperando los progresistas de todo el mundo (los otros sólo esperan un colapso que reconvierta a Cuba en el patio trasero de los mercados internacionales). Una reforma política además de económica que no debe hacerse de cara a esos mercados  -como las de China- en un intento de posibilitar una imagen más amable del régimen, sino pensando en los propios cubanos, pensando en el inicio de una segunda revolución democrática e institucional que permita el pluripartidismo y las demás libertades políticas y civiles.

Quiero concluir con unas letras de Rosa Luxemburgo, en las podría apoyar mi reflexión en favor de un Socialismo sin Barbarie en Cuba.

Sin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reunión, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda institución pública, se torna una mera apariencia de vida, en la que sólo queda la burocracia como elemento activo. Gradualmente se adormece la vida pública, dirigen y gobiernan unas pocas docenas (…) de cabezas pensantes, y de vez en cuando se invita a una élite de la clase obrera a reuniones donde deben aplaudir los discursos de los dirigentes, y aprobar por unanimidad las mociones propuestas. En el fondo, entonces, una camarilla. Una dictadura, por cierto: no la dictadura del proletariado sino la de un grupo de políticos, es decir, una dictadura en el sentido burgués (…)

Pinochet comulgaba

Domingo, noviembre 29th, 2009

El golpista y sanguinario dictador que sembró su país con más de 3.000 cadáveres, con desaparecidos y torturados, comulgaba. Y no solo eso, hasta se abrazaba con el llamado Santo Padre.

Hoy José Bono nos lo ha recordado para que  nadie olvide la hipocresía dislocada de quienes estos días amenazan con el infierno a los representantes democráticos del pueblo español, al tiempo que mantienen un historial de sangre reseca y bendición de crímenes contra la humanidad, de cruzadas viejas y modernas, de tiranos bajo palio, de cardenales Segura y Píos XII.

Y es que hay cosas que hay que recordar: Pinochet comulgaba, Franco comulgaba… la Iglesia ha comulgado con sus regímenes.

Evo Morales en Leganés

Lunes, septiembre 14th, 2009
Ayer tuve la oportunidad -difícilmente repetible- de escuchar la locución de un jefe de Estado… en una plaza de toros (la de Leganés, para más señas)
Tras un rato largo de interesante muestra folclórica con presencia de las costumbres indígenas y ante un público mayoritariamente latinoamericano, apareció en el escenario Evo Morales Ayma, el presidente de Bolivia.

Tras él, una lona con una gran fotografía oficial del propio presidente boliviano, la bandera multicolor vinculada a los movimientos indígenas y a los pies del escenario, la tricolor oficial boliviana. A su lado, dignatarios de su país -alguno uniformado- y el alcalde de Leganés, Rosa Regás y Mayor Zaragoza (estos tres últimos tomaron la palabra antes de que lo hiciera el propio Evo Morales)

El presidente Evo manifestó su intención de continuar la senda iniciada por los sindicatos, los movimientos sociales y por él mismo en su país. Un proceso de transformación política y social del país. Una tarea de la que ya se desgranan beneficios objetivos y varios aspectos positivos: las tasas de analfabetismo han descendido notablemente en muchas zonas del país, la democracia es ahora más participativa, puede decirse que la mera democracia formal está dando paso a otras formas políticas que permiten ubicar el poder y la capacidad de decisión en sectores más amplios de la sociedad (como los trabajadores o los indígenas) antes marginados, impedidos para hacer política,cuando no perseguidos por los oligarcas tradicionales. Se ha hecho un esfuerzo importante por distribuir la riqueza proveniente de la nacionalización de los recursos naturales.

Y ahí está, en esa cuestión, el nudo gordiano de la polémica en torno a Latino América. En el tema de las nacionalizaciones.
Un procedimiento abandonado hace tiempo por la izquierda europea, pero quizás necesario -o el único posible- para el cambio en Latino América. Quizás el único para devolver la dignidad a aquellos países, para contar con unos niveles adecuados de soberanía, de un presupuesto indispensable para la democracia y la independencia de unas naciones que sobre el papel de los libros de Historia, llevan ya casi dos siglos de independencia política respecto a la metrópoli.

Juzgamos con ojos europeos una problemática que nos es en ocasiones difícil de comprender. Las nacionalizaciones, la recuperación en manos de la nación de los recursos que antes estaban en poder de empresas privadas multinacionales, sirve para distribuir y repartir los beneficios entre los ciudadanos más humildes, multiplica los recursos del Estado y contribuye a ese superávit que, como dijo ayer Evo, disfruta Bolivia por primera vez en su Historia. Pero las nacionalizaciones reparten la riqueza de hoy, reparte de lo que hay hoy, mutilando en cierta medida, la iniciativa privada que es capaz de generar nueva riqueza.

Los ojos europeos nos recomendarían transitar otro camino en base a la realidad europea y a sus actuales cotas de desarrollo. Esas diferencias son las que hacen que en Europa -en el ámbito de la izquierda- sea mayoritaria su versión socialdemócrata que compatibiliza un Estado suficiente y activo con la libertad empresarial y la iniciativa privada mientras que en latinoamérica se impone un modelo nuevo, -el socialismo del Siglo XXI- que se está construyendo con aires de revolución, con algunos éxitos en el plano social y con algunos excesos, no sé si propios del modelo o sólo achacables al talante de alguno de estos revolucionarios que han retomado la espada de Bolivar.

Se hace evidente que algo ha de cambiar en Latinoamérica. Tiene que cambiar la situación neocolonial que ha regido los destinos de este gran continente, tiene que terminar la exclusión de los grandes grupos sociales respecto de la toma de decisiones, tienen que paliarse esas fallas sociales que tienen como origen la desigualdad lacerante que divide entre ciudadanos de primera y de segunda y que actúa en detrimento de la cohesión social.

¿Pero cómo hacerlo?. Parece que no hay, en algunos países latinoamericanos, (precisamente en los que subsisten más desigualdades) más opción que elegir entre el entreguismo neoliberal condescendiente con los intereses de las empresas multinacionales que asientan sus sedes en el Imperio o en la Unión Europea y el llamado socialismo del Siglo XXI. En otros países más desarrollados dentro de la misma región sí podemos encontrar opciones más equiparables a la socialdemocracia europea.

Estas son algunas de las reflexiones que me ha suscitado el encuentro con Evo Morales, ese campesino pobre de facciones indígenas que ha llegado a presidir su país. Podéis leer más impresiones de los compañeros de Progreso 21 con los que fui a seguir la intervención de Evo Morales en Leganés.