Análisis de los resultados de las elecciones catalanas


Algunas claves, que sin la pretensión de ser exhaustivas ni omnicomprensivas, pueden ayudar a leer y a analizar al menos desde mi punto de vista, los resultados de las elecciones catalanas.

-Primero de todo, creo que principalmente, aunque no sólo, en este contexto de crisis económica y paro, se ha castigado a los partidos de gobierno por el hecho de serlo más que por una valoración concreta sobre su propia gestión.

Los tres partidos que han formado el ejecutivo de la Generalitat han visto descender su representación con respecto a 2006: el PSC en nueve escaños, Esquerra en once e ICV en dos.

No digo que la gestión del tripartito haya estado libre de errores ni que la sensación de agotamiento tras siete años de difícil convivencia a tres bandas no se haya hecho evidente en muchos momentos, sino que -y lo venimos apreciando en prácticamente todas las elecciones que se han celebrado en España y Europa en este contexto de crisis-: se tiende a castigar al partido que se encuentra en el gobierno en momentos como los actuales.

Se asocia esta situación de crisis con el partido o los partidos de gobierno y sobre todo, sucede que la comprensible ansiedad y la impaciencia que se genera por la incertidumbre de la salida juegan a favor de todo aquel partido de oposición que diga “reduciremos el paro creando empleo”, que es prácticamente lo que han dicho Ciu y el PP en materia de recuperación económica.

En definitiva: una gran papeleta para el gobierno, una situación difícil que requiere tomar -y defender- medidas difíciles y una oposición con la sola tarea de canalizar el descontento y la frustración hacia sus opciones políticas.

- El tripartito no ha sabido hacer un relato de lo que de positivo ha tenido su mandato. Se ha cumplido con el 90% del programa (según Joaquín Nadal), se ha conseguido un mayor grado de autonomía, se han “creado” cinco maestros, dos médicos y tres mossos d’esquadra cada día y de media, los catalanes ahora tienen un centro sanitario de atención primaria a diez minutos de su casa…

- Dado que la alternativa de izquierdas pasaba por un tripartito que según sus propios protagonistas estaba agotado y enterrado, los catalanes han decidido votar aún más mayoritariamente a CiU, posibilitando, no sólo un gobierno monocolor que responda mejor -al menos sobre el papel- a la necesidad de firmeza, solidez y una sola voz de la que habló Mas al conocer los resultados- si no un gobierno que, cerca de la mayoría absoluta, podrá gobernar prácticamente con manos libres acudiendo tan sólo a apoyos parlamentarios puntuales bastante evidentes y naturales en virtud de la materia concreta (PP o ERC).

- Una cuestión compleja: la inmigración. Es indudable: en estas elecciones se ha abierto un melón electoral prácticamente intacto en España.

Se ha hecho especialmente por parte del Partido Popular, un partido que se paseó por la corona metropolitana barcelonesa repartiendo pasquines en los que se podía leer “no queremos rumanos”, o que elaboró un juego sin pizca de gracia en el que puntuaba disparar sobre inmigrantes ilegales.

A expensas de un análisis más tranquilo municipio a municipio (y casi barrio a barrio) cabe resaltar que el PP ha obtenido dos de sus cuatro nuevos escaños en la provincia de Barcelona (la de mayor concentración de población inmigrante) al tiempo que el PSC se dejaba en esta circunscripción siete de los nueve diputados perdidos.

A expensas de ese análisis más detallado, y acudiendo sólo a un primer vistazo sobre los datos que ofrecen algunas ciudades características del área metropolitana de la capital, podemos resaltar que, más concretamente, ha sido en estos lugares donde más repercusión ha podido tener el (dejémoslo en “arriesgado”) discurso de la derecha…

En zonas del (no sé si ya antiguamente) llamado “cinturón rojo”, áreas de trabajadores castigados por la crisis es donde mejor puede calar el mensaje del “aquí no cabemos todos”, “no hay servicios públicos para todos” que llegara a  pronunciar sin rebozo -ahí están las hemerotecas- la candidata del PP.

El votante desencantado del PSC, parece que ha expresado su descontento no yendo a votar, pero tampoco hay que descartar trasvases a otros partidos conservadores que han podido obtener un buen resultado electoral al poner -con tono poco responsable- el tema de la inmigración sobre el tapete de la precampaña y la campaña.

No hay que descartar ese desgraciado trasvase de votos de sectores trabajadores desde partidos tradicionales de izquierda a partidos populistas o abiertamente xenófobos, lo ha advertido Vicenç Navarro en algunos estudios -vinculando este fenómeno a la crisis de la socialdemocracia y a su incapacidad de dar una respuesta clara a esa “clase obrera” que ya no aparece como sujeto en los discursos socialistas- y lo hemos visto también en otras zonas de Europa. Hasta en la ejemplar Suecia, pasando por Francia o Países Bajos.

- Hablando de xenofobia, encontramos a la Plataforma per Catalunya del ex-Fuerza Nueva Josep Anglada, rondando el 3% de la barrera electoral, lo que le habría dado acceso al Parlamento.

Rozando una represesentación que por algún tiempo a lo largo de la noche electoral, muchos pensamos -con las manos en la cabeza e invocando mítico seny catalá- que podría llegar a conseguir. Finalmente, se quedan fuera: quizás la única buena noticia de la noche de ayer.

Pero cuidado. Atención a este partido y a otros movimientos similares que puedan surgir en otras partes de España de cara a las próximas elecciones municipales.

Como hemos visto en otras partes de Europa, cuando la extrema derecha pasa de la marginalidad a la institución, del ostracismo a la atención mediática y de la cabeza rapada a la corbata, se convierte en un peligro potencial contra la sociedad y contra la convivencia.

-ERC se ha llevado el batacazo más contundente de la jornada al perder once escaños.

Además de su participación en el gobierno (siguiendo con la lógica expresada en el primer punto), ERC adolece la irrupción de Solidaridad Catalana por la Independencia, el partido de Joan Laporta que en su primera participación electoral contará con 4 escaños.

Reagrupament, que llegó a aparecer en el arco parlamentario en algún momento de la noche, terminó por desinflarse no sin antes obtener una cifra de votos cercanos a los 40.000, provenientes en su práctica totalidad, como los de SCI, del electorado natural de ERC, partido que viene sufriendo (para el electorado separatista más selecto) una supuesta moderación en sus postulados y una excesiva institucionalización.

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