Critiquen, amigos libegales

Hoy traigo aquí una información para el solo deleite de mis amigos los libegales. Y digo amigos, porque tras años de batirnos en dura batalla dialéctica, de discutir sobre el papel del Estado en la economía y en las relaciones laborales y sobre el tema estrella: las subvenciones, uno le coge un cariño especial a esos vehementes contendientes que te argumentan con denuedo y sin complejo que un exceso de regulación en el mundo financiero e intervención estatal ha provocado esta brutal crisis capitalista o que los sindicatos, el nuevo saco de boxeo de la derecha, son sólo entes superfluos y anticuados que sólo sirven para chupar la sangre del Estado.

Voy a compartir una información con la que podrán dar rienda suelta a su retórica sobre las virtudes del adelgazamiento del Estado, sobre el ahorro y la austeridad, sobre la responsabilidad en el gasto. Lo tendrán fácil.

Podría, en este mismo sentido, dar los datos del gasto en publicidad institucional de un gobierno regional que se caracteriza por estar en la vanguardia ultraliberal, pero que gasta más en estos menesteres publicitarios que todo el gobierno de la nación, que toda la administración central en el conjunto del país con sus muchísimos ministerios (incluido el de Igualdad, ese anatema moderno).

O contrastar el modo en que ese mismo gobierno ejemplarmente liberal y austero notifica la concesión de una beca (exigua, por cierto) mediante un papel de excelsa calidad, membrete oficial y carta propagandística adjunta, con el método que emplea el Ministerio de Educación (escueto y funcional SMS al móvil del becado) para esa misma tarea.

También les gustaría conocer el número de liberados políticos con que cuenta el susodicho gobierno regional y como han crecido en número y sueldo en los últimos años. Su incisiva crítica -y su coherencia- no dejarían pasar por alto todos estos datos.

Hoy sin embargo voy a compartir con ellos, con mis amigos libegales, unos datos que les escandalizará todavía mucho más y que afilará su incisiva critica más que ninguna otra.

Y es que como hoy hemos sabido, la CEOE mueve al año 587 millones de euros, de los cuales siete de cada diez es dinero público (vía subvenciones de administraciones). Dinero con el que mantiene una intrincada red de cargazos, cargos y carguitos que incluye 21 vicepresidencias y 198 vocalías, una plantilla de 3.729 personas y 486 sedes físicas (la central está nada más y nada menos que en el madrileño barrio de Salamanca)

Sabemos que los sindicalistas son ogros, que son oscurantistas vividores que lejos contribuir a la garantía de un derecho constitucional (representación de los trabajadores), se aprovechan de la saca estatal. Pero hasta ahora, nada habíamos oído contra la CEOE, ninguna voz crítica en el seno de los conservadores, nadie ha cargado contra su papel dentro de las relaciones laborales ni ha cuestionado su representatividad en el gremio de los jefes.

Ahora que los libegales conocen el dato, estos datos tan cojonudos, (que diría Díaz Ferrán) cuento  hasta tres para conocer su enfado, su indignación, para escucharles clamar por la desaparición de los vetustos sindicatos de jefes, igual que claman por la aniquilación y quema pública de los sindicatos de los empleados.

Critiquen, amigos libegales.

6 Responses to “Critiquen, amigos libegales”

  1. Adrian Vogel says:

    ¡Es una verguenza! Y hay que leer el informe sobre como se financian las patronales en el resto de Europa. Los españoles somos los únicos que les “pagamos”(lo de Francia es un poco más complejo porque suena a compensación por la generosidad de su subsidio del paro).

  2. AnteTodoMuchaCalma says:

    Eeeeh… sólo una cosa. ¿Los cargos medios COBRAN o PAGAN por estar ahí? Relee el artículo fuente…

  3. Los medios (miembros de la Asamblea) pagan por estar en esa instancia, quien más paga más presencia tiene -muy democrático, por cierto- significando sólo el 25% de los ingresos de la CEOE.

    Además no he citado a los cargos medios en mi post (a los miembros de la asamblea), sólo a los vicepresidentes y los vocales, que entiendo, tienen remuneración.

    Un saludo.

  4. cassandra says:

    perros fascistas sedientos de pasta…. y si no la consigen pues a derramar sangre

  5. cassandra says:

    perros fascistas solo quieren pasta…. y si no la consiguen su mejor metodo bañar al pueblo en sangre y que no lo olvide sobre todo que no lo olvide

  6. ferx says:

    ¿Y que pasa con que la central esta en el barrio de Salamanca?. ¿y la de UGT donde entonces? No es muy diferente de lo que pasa con los “sindicatos”… ya entiendo, los “sindicatos” pueden chupar del bote y la patronal no… eso es lo que quieres decir?

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