Populismo penal

Esperanza Aguirre sabe manejar la agenda política como nadie. Tiene opinión sobre todo: sobre lo humano, lo divino, lo nacional, lo regional… y siempre consigue ser la primera en sentar la cátedra conservadora y colarse en las páginas de los periódicos del día.

Esta táctica de control de la agenda y los tiempos políticos -tan bien aprendida de los neocon estadounidenses- es apropiada si una postula a “lideresa nacional” y pretende por todos los medios ensombrecer a Mariano Rajoy. Pero esta rapidez de reacción, esa precipitación en las declaraciones puede convertirse facilmente en desagradable oportunismo al tratarse de detirminadas cuestiones.  La gaviota se hace buitre.

La noticia de hoy es que Esperanza Aguirre ha solicitado al gobierno nacional el endurecimiento urgente de la llamada ley del menor, la que hizo Jose María Aznar.

Si hay un mal momento para hablar de esta cuestión es justamente este: cuando se acaba de producir la muerte de una adolescente presuntamente a manos de otra menor de edad.

Cualquiera menos este sería un buen momento para discutir, con argumentos jurídicos y con sosiego sobre esta y cualquier otra cuestión. Sucede que es ahora, en caliente, con la indignación a flor de piel, cuando coger ciertas banderas reporta beneficios electorales.

Me gustaría que los parlamentos se diferenciaran -hasta donde sea posible- del plató de Sálvame Deluxe. Cuando el centro del debate lo ocupa el derecho penal, hay que tirar de sensatez, de Razón y de Constitución, no de hígado ni de calculadora electoral.

Cuando se tratan estos temas hay que atender a ciertos datos objetivos:

Que solo una mínima, minimísima parte de los menores privados de libertad lo están por delitos contra la vida.

Que la gran mayoría de los menores que pasan por estos centros se reinsertan satisfactoriamente en la sociedad.

Que los hechos graves llevan asociadas sanciones graves como la privación de libertad, tal ycomo ha recordado hoy el Fiscal General del Estado.

Que los casos más sonados de muertes a manos de menores pueden contarse con los dedos de la mano en la última década.

Hay, pues, que dejar aparcada la demagogia y meditar convenientemente. Aunque quizás esto sea mucho pedir para una lideresa que a pesar de presidir la comunidad que más contratos ha firmado con la trama Gürtel, se atreve a proclamar que ha sido ella la encargada de destapar el escándalo. Seguramente sea mucho pedir a una señora que quiere solucionar los problemas de la educación subiendo a los maestros en zancos.

Los ciudadanos exigen responsabilidad, amplitud de miras y templanza a sus legisladores. Para todo lo demás ya está Sálvame Deluxe.

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4 Responses to “Populismo penal”

  1. Tienes cierta obsesión con la oposición. No son ellos los que está gobernando. Las consecuencias de lo mal que lo hacen como oposición no las sufrimos. Sufrimos la imbecilidad de este gobierno banal. No sé, chico, me pareces un pelotilla del régimen, un aparatxiki.

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  2. Joaquín Pi says:

    Error, Benjamín: Esperanza Aguirre gobierna en la Comunidad de Madrid y yo, como madrileño, sí sufro las consecuencias de un gobierno que, más que incompetente, es mal intencionado y que sus más que palpables errores los tapa con sus cadenas de televisión afines que aquí, en Madrid, son unos cuantos y con la obsesión aguirrista con actuar como si estuviera al frente de la oposición del PP en el ámbito nacional y no gobernando la Comunidad de Madrid.

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  3. Joaquín Pi says:

    Por cierto, ya que insultas, insulta correctamente, hombre de dios, que la última palabra no es de origen vasco sino ruso, se escribe: “aparatchik” o “aparatschik” (algunas transcripciones admiten más de una versión).

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  4. Aparatxikito es lo que se bebe en la taberna de Patxi para el aperitivo :-)

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